Una visita desde Valdivia,
a bordo de un minuto hacia
el miércoles paso la noche en el frío de julio, en la dieta
y el ostracismo, no sirve hacer más curva de la curva
o broncear el pasado, molestias
en la garganta.
Cuando el silencio me ahoga, enciendo la radio y me llegan de un planeta lejano voces que apenas comprendo: ese mundo tiene su tiempo, sus horas, sus leyes, su lenguaje, preocupaciones, diversiones que me son radicalmente extraños.
Simone de Beauvoir.
Poema de amor V
Poema de amor IV
La piel, las cremas, calma de puertas cerradas,
vórtice de fuerza, el nudo en la correa, el fin de las FARC y
un rehén en el pubis, sangre de milicia,
revuelta de órganos.
Un homenaje de pálpitaciones.
Por safrika señorita a las 2:28 a. m.
Poema de amor III
Conozco esa respiración, cuando te duermes, los pequeños
espasmos.
Frío de estómago.
Reconozco la lluvia que entra en la vejiga,
amortiguar la marcha, solucionar un problema
aquí y
ahora.
Un dedo, una mano.
Por safrika señorita a las 2:26 a. m.
Poema de amor II
Se vuelve un cáliz de papeles, se ajustan sobre la cama
las arañas, preveo la sonrisa a las ocho menos cuarto,
la piscina,
el masaje terapéutico, escarcha en los nudillos
de andar
golpeando el azul, cada vez más azul
de mis
párpados
y de las
balas
bajo
los
párpados.
Por safrika señorita a las 2:22 a. m.
Poema de amor I
Y en la curva fría, la solidez del cuerpo desolado,
el caballo duerme en la puerta y hay hombres amarillos poblando las
pantallas.
Por safrika señorita a las 2:18 a. m. 0 pulsaciones
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Más
Vengo del desorden, vengo de la rama que atraviesa el fango, del
deterioro que se forma en las camisas y el silbido, del desprecio
enfundado como un guante, de la caverna de yodo y el anclaje a lo subhumano,
vengo del frío del desierto, de lo despoblado y del entierro de un hombre,
vengo de la suspensión gozosa, de martirizarme como un escolar de ceniza,
de doblegar con más doblez lo torcido y ambiguamente y sorda y lenta,
sin perdón y sin indulto, vengo como vienen los pájaros del exilio y a
verterme carniforme entre tus brazos,
qué patria de muñones y trenzas, las níñas podrán decírtelo, yo fui
una de ellas.
Vengo del color que expedía facturas y aceites,
en el espejo soy vulgar y hermosa como una cerradura, dientes y esparto y
rasguños. Te amo con la simpleza de un mecanismo de manos, de empuñadura,
y en la humareda perfecta que exhalas los sábados, pero vengo de un
ojo azul alterado y psicótico, de una enredadera que tejía los cabellos, pobres y rubios,
grasos como oraciones, se desplegaban sobre la almohada.
Vengo de donde se casan las otras, las parejas estables compraban allí casas
y vientres, vengo de la receta inservible, nada sobrevive con ésta medicación.
Sabes de dónde vengo, el pozo lleva mi firma, el límite lo escribes con tu espalda,
cruje ahora el cabello rojo como un cacahuete quebrado con el pulgar,
me doy una tregua, después de todo vengo
del abono y
la sedación.
Vengo del exceso y la obediencia.
miércoles, 2 de julio de 2008 | Por safrika señorita a las 4:30 p. m.
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El mal
Y sin embargo el mal no se cansa de ocuparme la ropa.
Hacer esto y aquello, romper con más sangre el vestíbulo del útero
Y en la sordera imaginar incendios, que se prenden los centros de trabajo.
Y venga a fijarme en la posición de los astros, y en el empuje de la mercromina en el pecho,como fibra los pasos suenan en la habitación contigua, tu espalda que empiezo a conocer como a la palma de mi mano.
Brotan los gases, es la señal inequívoca de que algo está danzando, y con los pies minúsculos horadando el hígado, ahí reside lo que me vuela los sesos, donde va a parar lo negro, una procesión de agua sucia, qué quisiera si no, hacer un hueco en el peligro, romper con más añicos el sexo tibio, excavar con luz, y dejar de pender de un hilo
Que caigan los cigarrillos sobre la piel, apagados e inofensivos, y dejen de trocearse las moléculas, un brillo de aire en las clavículas, que rumiara el hace un año esta casa vieja.
Verte beber e implorar la paz, como si de mis ojos cayeran bombas o al pestañear el plomo barriese la vida, como si de mis manos surcadas de gatos pudieras arañar tú también calma, y sin embargo
El mal no se cansa de ocuparme la ropa
De hacer vivir al monstruo en la cornisa del labio, con el azul reventando en la sien y en el gemelo, podría decir que no hay mal que por bien no venga y bien que cien años dure y caramelo en la puerta de un colegio así es el amor un caramelo en la puerta
De un colegio y todos
chillando a las cinco.
Por safrika señorita a las 4:24 p. m. 2 pulsaciones
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Poema de la configuración de la hipocondría, la soledad en la ciudad, el eterno retorno y la calidad de vida.
La soledad puede ser un ambiguo retozar de años, quiero decir
uno fluctúa entre la vida interior y la exterior, y ésta segunda se convierte en sólo un pequeño paso
para no sucumbir ante la verdad absoluta que bulle en el cerebro, la percepción del
absurdo existencial, fuera de borracheras y sexo, alejado de la alimentación de supermercados y barullo.
Sencillamente uno está ahí, sube al furgón por las mañanas, bien temprano, los ojos
aún pegados,
se echa las manos a las legañas, las conversaciones del resto de viajeros se confunden con el propio
pensamiento, es curioso, lo amilanan, lo ponen contra las cuerdas.
Uno quiere llorar al volver la primera curva, la mirada perdida más allá de lo que queda de huerta,
de nuevo los pies que tiemblan y no
la tierra.
Se acude entonces al socorrido síntoma, el primero, de la infelicidad.
(Se veía claro en las imágenes que grabó Álvaro desde el balcón de su casa, sólo la gente, pasando)
Es tal el acoso de la realidad, que la angustia, fácil, se extiende por el intestino, se atasca, hace crecer tu barriga, endurecida ya, e hinchada, heces que son
tú mismo, ahí quieto. Ante el espacio
exterior.
Paralizado por la precisión con que la vida pasa, va uno a descargarse al final de la jornada,
en casa,
contra la pared,
contra el animal doméstico,
contra el otro.
Uno daría un brazo por profesionalizarse en banalidad, por bombardear con carne
los muslos de chicos, los muslos del delgadísimo con barba fina.
Porque no importara el grado de calidez de un recibimiento en la tristeza de un piso,
y éstas ganas de sobresalir, de que crezca alrededor de uno la maleza, que nadie se acerque al oro, que lástima de estrategia.
La soledad se presenta, y no podía ser de otra manera, como aquello a lo que asirse aún
desnudo,
lo único que nos representa más allá de las fronteras del propio cuerpo.
La soledad entendida como vida interior que fulgura, que persigue abrazar al final al contrario,
comerlo, la soledad
del valiente, cómo ha de estar si no hastiado, aburrido de los encontronazos con la ley y la suerte,
la burocracia galopante, la conversación
sobre la dieta
que siempre tienen, a cierta hora,
las mujeres.
La soledad y los glúteos del fornido joven que abre un poco las piernas, te da la espalda, de vez en cuando
se vuelve, parece decir
cómeme el culo
cómeme
el
culo.
Al final con la propia mente en una cama, una orgía de nadie y para nadie, la luz
socorriendo éstas ventanas
enfrentarse con el malévolo rincón que quiere hacer
morir
al resto.
Y querer irse
muy lejos, arriesgarse, de todos modos, a que sea
con uno mismo, y sólo
con uno
mismo.
martes, 17 de junio de 2008 | Por safrika señorita a las 10:35 p. m.
Tarde con insectos entre los labios.
Una vez tuviste la desfatachez de decirme las cosas más feas del mundo.
Recuerdo que andabas por el pasillo, el de aquella casa horrible, lo recorrías
arriba y abajo, sangre al final, es lo que quedaba de mí, te tenía
miedo, te desafíaba, te volvía la cara, comencé a
golpear
la pared
con el
puño
cerrado, por entonces.
No abría la puerta a mis amigos, no cogía el teléfono,
comía demasiado, veía la televisión, dormitaba siempre, el mundo
estaba ahí fuera, pasando como un coche elegante con Bowie dentro,
mientras a mi me crecían muertes en lugar de uñas
y se abotargaba el rostro que delante del espejo sugería entrañas y violencia.
Te odié como se puede odiar la boca de un lobo, al amo, al implacable,
te odié de igual manera en forma de boca de lobo, de ama, implacable
perdiendo
los estribos
aprendí el desastre de la guerra llegó a parecerme un arte leías a
Sun Tzu, nada era hermoso en aquella casa, sólo la perra traía algo de vida
me afanaba decorando aquella miseria con pintura azul y betún de judea.
Debería perdonarme por permitirme todo aquello, trato de hacerlo ahora con
psicoanálisis, amor, una casa sin pasadizos, todo al aire, todo limpio, una suerte
de estrategia para aminorar la marcha del hastío. Escribo libros, me gusta sentarme
en el banco que está enfrente de casa, tomar el sol, salir de noche, hasta muy tarde
emborracharme, hacer el amor a eso le llamo yo hacer el amor, nada de
orín ni pesadillas, sólo suave, a modo de
alveolo
pulmonar.
Deshacerme de tí, con éste último poema, como si cayeras desde un tercero
y no
murieras.
Por safrika señorita a las 10:33 p. m. 6 pulsaciones
Además nado en la piscina del chalet, en serio.
Iba notando una presión de azúcares y premios, sentada al lado del escritor, sabes
en el suelo, me pintaba los labios, no sé si me entienden, yo
CREO
en mi sensibilidad especial y CREO en el poder de mi piel y mi palabra.
Me reía, estoy nerviosa, pero poco, lo justo para parecer tímida, más especial
que nunca. Esa de ahí me tiene envidia, yo no sé qué siento, me cargo como un arma
meto aquí el proyectil, en la boca, saben
en
la
boca.
En realidad el tipo de la voz melosa me la trae floja, todas esas parrafadas son viento
para mi viento pero sé dónde estoy y lo que hay que hacer, soy
una chica lista, nada que tenga que ver con languideces y recordatorios que total,
hago lo que quiero y cuando quiero, TAMBIÉN
voy a la playa, dirijo aquí y allí mi aliento persa, mi orientación pulsátil, todo
que se sepa soy una dama elegante pero también puedo ser vulgar y salvaje y etérea.
Te convenceré, aquí al lado del escritor, me toca la pierna, yo gritaría, es así
me gusta gustarle, sabe quién soy, todos
saben
quién soy y eso
me
pone
super
cachonda.
Por safrika señorita a las 10:25 p. m.
4. Ella vio que yo era malo, y me amó.
Bertolt Brecht
Que mellada comiendo en la agresión a las doce, comiendo en la mezcla de
cabello y emboscadas, tus manos son como rasgando lo que más cansa y lo que
asombra.
Sé que te molesto, la dama insoportable que no encaja en el aspecto,
sin embargo conmueve e inquieta, que mellada comiendo empujones se endeuda en
crisis y síntomas breves activos que se acoplan,
justo ahí, la nuca confusa, atornillados los sabios, todos los libros leídos,
tragados, me sonrojo, si éste engranaje tuviera tu nombre,
y sin censura pudiera enseñarte la exaltación de una cadera o el círculo negro explotando
maceraría tu gesto, eso haría, en la limpieza de tus iris o en la intempestiva bulla,
a eso de las cuatro desperté en el sofá, se abrieron los horrores, y en la cama
tu culo amor, estás desnudo la ventana abierta vulgar ignorada, los glúteos perfectos, qué tosquedad tienen las alimañanas de ahí afuera, yo pensaba,
todos trabajan para ganarse el cielo, deliberadamente, un ésto mayor un aquello más brillante, y
ahí miraba yo, sólo tu culo, amor, una respiración oportuna de dormido,
todos los pestillos rotos, me pongo voraz de Arturos, qué prosperidad la mía, mírame, estoy de fiesta, si acaso las piezas
de este engranaje tuvieran tu nombre, que constancia la mía para la máquina, que ferviente
acólita de la secta, que sumisión de filamento adecuado.
Comiendo en la hipertermia, me tumbé a tu lado
qué paraiso de gérmenes, qué rotación de
muñeca, que tono tan formal, para agarrarme en sueños y decirme
te amo, nena y claro de eso
tampoco te acuerdas.
Por safrika señorita a las 10:54 a. m.
Día Laborable III. Base militar.
- Injerto de cadáver en la rodilla.
- No llega al medio litro lo que
extraemos aquí de usted, usted que derramaría su sangre necia por
no sé qué patria y no sé qué nosotros. Me abstengo de
sacar la mano, esta ventana tan fría y quirúrgica, lo que podría
hacernos, a nosotros que sólo entendemos de CALOR
desde hace
un año. ¿Me abandonarás? Es la naúsea que me provoca estar
dormida, acariciar tu pelo desordenado, quién sabe qué perplejidad
será la tuya cuando saco mis permisos caducados, y el guardia me mira
me abronca
Tú a quien perpetuamente abrazo, contigo éstas noches extrañas
de junio frío
una preciosa
fórmula química, en la conjunción de líquidos y ganas de vomitar
por la mañana, el soldado parecido al príncipe me mira desde ahí abajo, un hortera de
cuidado, dime toda la verdad, cuándo vendrás, si habré de remediar
estos defectos:
estar fuera de la ley
el sobrepeso
que nunca llore en el cine, que
quiera matar a
nuestro
gato.
martes, 10 de junio de 2008 | Por safrika señorita a las 9:56 a. m. 2 pulsaciones
"Empareja-dos" suena a título de telecomedia.
A mí también me escuece y es en la válvula, me volvería inmaterial tú
Sabes de la apariencia de los escudos, viste armas en alguna guerra, te
Apostarías la cabeza a que aún andando en
círculos concéntricos
encontrarías
tu casa.
Quien sabe, una tarde cualquiera puedes atropellar con tu ruido de
Cisternas el cabello que arde siempre, sinuoso y a la espera
De un dedo entrelazado o qué sé yo, una tormenta de
Uñas, la visión perfecta yo llevaba una falda negra y corta
Era verano y me senté con mucho aire a liar un cigarrillo las nalgas
Ya llenas de tierra estabas allí con la copa en la mano en la otra
Mano estaba yo
y quién sabe vendrás y mientras expiro a desollar y
Apretar un nudo ridículo que se tensa en la vértebra
un crepitar ahogado de muchachas
En el parque, un verbo en pretérito, lo que se vierte en el
Espacio vacío.
A mí también me escuece y es en la arteria, podría acosarte con recuerdos
No tan lejanos, invadir el aire mi burbuja atizando las ventanas y las puertas
Las cerraduras vibrando como motores de espanto, una sucesión de idiomas con los
Que untar de letra lo que permanece hundido en esta
grieta de aire me recorre, te cobras el espasmo con huir sólo un poco,
El espasmo es en mí
La apariencia de una señorita que sabe lo que hace y un
Temor que le es impropio a esta edad revienta como si estuviera en una atracción pesada
de
Feria, girando tortuosa en los años
setenta,
por ejemplo
el padre sostiene la mano
De la niña
sobre el pony.
Lo que tenía en las manos al principio
pulverizado y traído de nuevo como una droga exótica, sintetizada
en el laboratorio hígado,exhalar el silbido la carne romperse así
como se rompe una sustancia blanda con un chasquido de labios,
mientras desde las fotografías todos te miran:
Estamos escarmentadospor donde pisas no vuelve
A crecer
La hierba.
domingo, 25 de mayo de 2008 | Por safrika señorita a las 4:47 a. m. 9 pulsaciones
Etiquetas: Balas bajo los párpados
Todo lo que está mal. Impresiones del desbordamiento.
Subarrendar los dedos, andaba por aquí, estremecida quién sabe
qué tiempo hará mañana y si traerse los nudillos políglotas y sucios
de tantas paredes y tan bastardas. Quisiera hacer un poema
tan triste que no pudieras evitar llorar, entiendes. Que te sacaras del pecho
la víscera y la pusieras sobre la mesa. Desmerecer mis llamadas es cosa
de tontos, el amor no se sustenta ya, tendría que hacer más cosas, lanzarme
al lesbianismo promiscuidad emocional,
qué se yo viajar a Bolivia de una vez por todas, claro que aquí
no iba a quedarme, ayer por la noche se me hacía pesado, pensar en levantarme
hoy habiendo
perdido tu amor, habiendo roto el hielo con una paja, qué se yo, a veces
soy necia y oscura, con mucha sombra dicen algunos, curtida en el amor qué gracia
(aquello, sabes, no era amor)
el caso es que he soportado la habitación con pestillos y la caída libre, golpes y
venganza, sangre y cigarrillos quemando la piel, pesadillas y violencia, he visto como
arrancaban una ventana (sí, una ventana) de cuajo y la estrellaban contra una pared
el cristal estallando luego bajo las suelas de las zapatillas, cristales después de meses, en
cualquier parte, y he llamado al ciento doce para evitar una agresión y he sido agredida
y vilmente tratada vapuleada hasta la extenuación y he vapuleado y sangrado y hecho
sangrar y he querido vengarme y morirme y matar y de todas formas aquí sigo, sé que
todo eso está mal. Para mí ya pasó, no sé, le puede pasar a cualquiera, uno cree que alguien
que vive así no tiene voluntad o mejor se la han robado. Autolesión y límites, todo bajo el mismo
techo.
En posición erguida y fumando un cigarrillo bajo un árbol veo pasar a toda ésta gente
y no veo nada, el dolor está dentro, uno mordería sus entrañas para librarse de él, como un animal
tanteando al enemigo, atacando al enemigo.
Una vez escribí que sólo soy una pobre chica perdida, y la verdad es que no recuerdo lo que era
entonces pero ahora sé que hay una parte de mi muy valiente y decidida,
a saltarse todas las normas
a recomponer lo que está roto, a pegarse con cualquiera.
Si ustedes viajan en la extenuación y el aire que no pasa, si sienten que de pronto
han movido su suelo bajo los pies y pueden aún así mantener cierta cordura, esperar
cosas buenas de la vida, no intentar suicidarse entonces,
vivirán para siempre.
Es un poema de esperanza, en serio.
Aunque me vuelva a casa
habiendo perdido tu amor
como Kerouac
y escriba
este
libro.
lunes, 19 de mayo de 2008 | Por safrika señorita a las 11:41 p. m. 14 pulsaciones
Etiquetas: Balas bajo los párpados
Mierda en bote
La conciencia de las tripas, tienes el susurro apresado, y lo lanzas así
con fuerza en el oído muerto, mi sangre tan espesa (demasiado hierro) y
gritos y la paciencia sedada
éstas piedras en la espalda, el tiro del médico con el palo
de golf, un viaje que se desenvuelve, en rojo y guantes de látex que yo
usaba para amarte, amor, por entonces la caída no estaba aún escrita y correr para salvarse
contra una pantalla era todo lo que teníamos, una apisonadora, fotografías de la
infancia, el límite rozando la expresión de la cara.
No hay método para librarse del brusco envite de la tarde, sucede los
domingos, comer y comer beber refrescos, no salir de casa resistir ésta resaca
traerse recuerdos dolorosos como pinzas, accidentes sin luces teléfonos que no
vas a coger.
El padre que estallaba en la defensa de la jovencita gorda, con el zapato aquel marrón
que rompió Raúl en el patio, el insulto y la defensa, nada serio, nada sirve,
las ocho menos cuarto sobre el sofá, qué cantas que lo haces tan despacio,
qué esperas encontrar tras la puerta si no la evolución de tu estatura, la fecha junto
a la raya. Que te roben la ceniza de un amigo muerto.
Olvidar fragmentos de telas, llorar sobre un círculo, creer en el fuego artificial,
saber que hoy es no sé qué día de Mayo, esperar que vuelvas y como al principio,
volver también sudando la mano agarrando a la niña
la de las buenas intenciones, gorda, fea, estúpida para el
mundo, dónde quedó la joven estrella el amor un globo de risas, ensueño duradero
si sólo quería
estimular un universo, crearlo de nada, organizar eventos deliciosos donde
descargar las flores y la sangría, al final
un acierto.
domingo, 18 de mayo de 2008 | Por safrika señorita a las 7:37 p. m. 1 pulsaciones
Etiquetas: Balas bajo los párpados
Sueño de una noche de primavera
En el principio del equilibrio y optima utilización de los
recursos, que comí de tu boca ayer otra vez y derramado aquello
en las ingles, esa sí que es una buena postura para estar bien
adentro, así es fácil creer en la eternidad y las pisadas calientes, echarse
éstas manos a la cabeza, suplicar una vez más
una vez más
mon amour
Es el mantenimiento de lo brillante, de lo que se transforma y
engullido por el lunes derrocha mierda y fantasías bárbaras
inventos para perpetuar la ignorancia.
Y
a veces por la noche (tengo el sueño ligero y cabrón) me
despierto y te miro, miro tu cabello y tus hombros. Casi siempre
me das
la espalda. Es curioso, cuando uno duerme no hay amantes sólo
perfectas ganas de invadir la cama vencer al contrario
monopolizar
las mantas.
martes, 13 de mayo de 2008 | Por safrika señorita a las 9:49 a. m. 2 pulsaciones
Etiquetas: Balas bajo los párpados
Día laborable.
cuando conduzco por las autopistas veo el alma de
mi ciudad y es fea, fea, fea: los vivos han
estrangulado
su
corazón.
Charles Bukowski
Yo ya sé que siempre ha habido gente que sufre
Gente que tiene
Trabajos de mierda
quiero decir, sé que
hoy
por
hoy
hay personas que los tienen,
tienen
Esos
Trabajos de mierda:
Sujetando señales de tráfico, subiéndose a andamios
o soldando cosas
en fin
pasando calor sudando mucho
Y frío
viendo engordar al patrón sin tener
apenas tiempo ni ganas para hacer
el amor o salir al cine.
Y yo ya sé que tengo un buen trabajo me lo
repite
Mi padre
Mi madre
Mi hermano
Mi novio
Mis amigos
Mis vecinas
Yo misma me lo
repito
me lo
repito.
De todas formas es bastante siniestro.
Cada día soy más
hija de puta.
También cada día estoy
más
triste.
Repito lo mismo cada hora muchas veces
Dígame su nombre
Fecha de nacimiento
- imprimir -
Firme aquí.
Odio a todas las chicas, casi todos los chicos me parecen
Seres nefastos y por lo general no sonrío aunque a veces
hago alguna excepción.
Pero es que veréis, toda la gente
no importa el sexo o la edad pone ESA cara de expectación.
Se agolpan en la puerta del despacho, muchas veces no
hacen lo que tienen que hacer, aunque vengan aquí cada tres
meses
siguen cometiendo los mismos errores, preguntando las
Mismas cosas. A ellos les da igual , como digo vienen
Cada tres meses pero yo
Estoy aquí todos los días
Y es siempre lo mismo. Ponen esa cara, la cabeza como un
cilindro girando sobre si y bueno a veces alguien me hace gracia
o me gusta, normalmente chicos.
O chicas naturales que hay muy pocas.
O alguna que dice que puede estar embarazada y pregunta
si puede hacer ésto y yo le digo que no, claro, ante la duda,
no.
Y pienso que ella sólo tiene ganas de decir que
puede ser que esté
Embarazada.
Quiere decírselo a TODO EL MUNDO.
Y los productos marca TOUS
No sabéis cuántas mujeres llevan carteras de Tous.
Lo sé porque aquí las sacan para extraer el documento
Nacional de identidad o similar
Y tienen
esos ositos horribles dibujados.
¿Es sexy Tous?
¿Qué nos enseña?
¿Dice de tí que eres elegante y ALGUIEN ESPECIAL?
Quiero decir, yo no es que me meta con la masa de
Gente porque sí, no es tampoco que quiera hacer una especie de poesía
Social ni nada parecido se trata de un asco
Profundo por todo aquello que tiene que ver con lo
Aburrido y predecible que parece ser todo aquí, lo
Aburrido y predecible que me resulta a mí.
Los ojos de esas personas son ojos de pez y
Miran distraidos cualquier cosa que les eches
Y hablan de series de moda y se estructuran
En niveles de decencia que poco tienen que ver con la
Decencia. Y en niveles de elegancia que poco tienen que ver
Con la elegancia.
En definitiva supongo que me he cansado de ésto.
Cuatro años aquí empiezan a ser demasiados.
Una tiene sus límites, necesidad de avanzar de perseguir
Un sueño de doblegar
Este presente necio y cabal con sus casillas que marcar
Y sus pedacitos de gloria absurda.
Una tiene necesidad de enriquecer su alma, creación, arte
Y riesgo, buscar una salida a toda esta mediocridad que
También
A mi
Me empapa, es complicado escaparse del miedo y de
Las bragas y vi el fin de un siglo y sigo viendo a esas señoras que
picotean la comida con sus bocas de carmín y que
se pelean por un obsequio que vale veinte duros de mierda.
Pequeños trofeos, sentirse especial, sacar algo gratis.
Ser solidario al mismo tiempo que eres en realidad un
capullo.
Y sí, amigos, ya sé que podría estar
picando piedra en una cantera o de cajera en un
Supermercado trabajando mucho y cobrando poco
Y sé que podría en fin
Estar peor no tener tiempo para escribir
Estos poemas
pero de todas maneras
Eso no me preocupa ni me conforta.
Quiero volar y entre las hojas, mirar al cielo convertirme
en una dama accesible a la belleza
rodar calle abajo contigo, subidos a la espuma.
El que me cabrean casi todos los demás lo saben
algunos
es cosa de mi mal carácter pero cómo podría ser
Afable
Si todas tienen carteras de Tous
que esconderán con suerte si llegan a
leer
este poema
Si todos tienen los ojos abiertos como ataúdes.
Y cenan viendo la tele.
Viéndola de verdad, ¿entiendes?
sábado, 10 de mayo de 2008 | Por safrika señorita a las 3:46 p. m. 7 pulsaciones
Etiquetas: Balas bajo los párpados
Resistiré
No habrá aleación en las manos que metálicas colisionarán
bajo las sábanas, eso debió pensar la bruja de
la protectora de animales, cuando me vió llorando
allí, con el rimel corrido y como en una película de
Almodóvar.
A mí Marisol siempre me dijo que yo tenía
cosas así
Cosas de película del director manchego, podía
ponerme a llorar o saltar desde dentro de un agujero
cogiendo impulso, con algo en la mano a modo de
micrófono, y empezar a entonar esta noche hay una
fiesta, vamos todos a la
jodida fiesta
con un entusiasmo y una dedicación increíbles mientras
la maleza me arañaba las piernas haciéndome
sangre
y
después
estaba lo de mis amigos maricas, más que nada hermosos
que pululaban por la casa en albornoz y hacían
comidas deliciosas aunque después se marcharan
pronto y
mal
por aquella o cualquier cosa.
Y al llegar a la protectora de animales, con el sol
y el correspondiente
sudor
haciendo resbalar las gafas y con
todos esos
perros
mirándome,
expectantes como monjas de clausura jóvenes
y abandonadas
me eché a llorar y
la bruja de la protectora asomó su enorme nariz
por la puerta
era mala y yo era ella a veces por las mañanas
en el trabajo, una especie de bicho siniestro
que desafía con la mirada a batalla campal y muerte
alguien que sencillamente quiere joderte
no tiene otra cosa que hacer quiere vengarse de tí porque
su trabajo
es una mierda y quiere
irse a casa.
Yo conseguí lo que quería pero me fui después
en mi coche
odiándola y diciendo en voz alta
jódete, jódete
mientras en cadena dial o algo peor
ponían
resistiré, para seguir viviendo
me volveré, de acero para
endurecer la piel...
miércoles, 7 de mayo de 2008 | Por safrika señorita a las 10:21 p. m. 6 pulsaciones
Etiquetas: Preparados para la nieve
Y sin ser Cruella de Vil.
Lo tienes en las manos, Marta. Qué jodida eres.
Saben, no hay canciones cuando uno se pone a odiar al otro, no hay banda sonora.. Fue de pronto, no sé. Una noche, al mirarnos.
Habla por ti, Marta.
Una noche al mirarle. Estaba ahí dormido. Odio venirme al tópico pero es que es así. La vida está llena de ellos. Un día te despiertas, te estás lavando los dientes frente al espejo y la luz de la bombilla hace que aparezca ante ti la verdad. Años, rojeces y lunes, todos parecidos. Te ahuecas el pelo, te pintas los labios.
Vuelvo a lo mío. Fue así, lo más fácil. Se durmió con el libro encima. Le miré y supe que todo había acabado. Nada, ningún camino hasta llegar allí. En serio. Esto suena raro pero es la verdad. Ningún detalle, nada distinto. Sólo eso, de pronto nada. Eso fue lo peor. Me senté en la cama y encendí un cigarrillo. Le miré con las piernas enroscadas, me desplacé desde la cama hasta la moqueta y sencillamente me quedé ahí hasta apurar el cigarro, con mala cara. No sé, debía tenerla. Nunca he sido muy guapa y tampoco muy lista. Joder, pero soy un ser vivo. Baste con eso. Con mala cara y deudas, pocos amigos y poco por delante. Siempre lo justo. Que él se enamorara de mi fue siempre algo sorprendente. Un tipo culto, con carrera. Con cientos de proyectos en marcha. Con aficiones como tocar la guitarra, pintar y hacer viajes con sólo una mochila y algo de dinero. Guapito, un tío cachas. Intelectual, nada cínico. Una perla. Oye. Estas cosas pasan así, el amor es así. Siempre me lo decía mi madre, eso lo dicen todas. Si eres feo tu madre te dirá que en el amor esas cosas importan bien poco en realidad, y no la crees pero al cabo de los años te das cuenta de que tiene razón. Las madres son así, están llenas de razones que la razón desconoce. Te llenan la vida de ropa limpia y te empujan a dar saltitos al vacío confiando en que la vida no ha de ser tan puta como para llevarnos a la soledad o al fracaso.
Ese rollo. Son así, no se preguntan si eres el mejor, sencillamente, lo eres.
Así que le miré y empecé a pensar en cómo llevarme todas mis cosas. Los libros y la ropa. Y todos los objetos pequeños e inútiles que cargamos como burros de un sitio a otro, esas cosas que nos confirman cierto paso por la vida, por algunos lugares, por algunas personas. Cómo llevármelo todo o no llevármelo.
Yo estaba ahí y no sentia rencor ni miedo, sólo un vacío preciso, esas cosas son las que hacen del ser humano esa cosa imprevisible, algo sin contenido ni aversión. Sólo una pequeña grieta por la que uno sabe que va a acabar cayendo todo. Hagas lo que hagas. Un vórtice de fuerza.
Yo normalmente he ignorado siempre estas cosas. Uno tiene que saber que la vida tiene más. Lo cotidiano alcanza la cima de lo ridiculo cuando ha perdido del todo el sentido. Y de entrada no lo tiene. Lo que a mi me hace persistir es cierto ambiente de film. Una suerte de película interesante. Melodrama poco práctico, basado todo en hechos reales. El ambiente adecuado, las palabras justas. Últimamente cuando hablamos me parece tener un guión fluyendo por mi garganta. Un guión poco inteligente, tal vez.
Un guión nada práctico, es posible.
Así que ahora le miro abrir los ojos y fijar la vista en mi, que estoy ahí delante, con cara de pasmo. Poco puede hacer, el pobre.
Pero él todavía no lo sabe.
viernes, 2 de mayo de 2008 | Por safrika señorita a las 6:07 p. m. 4 pulsaciones
Etiquetas: Cuentos
Persianas y sumideros.
Se escuchaba a Luz Casal. Entraba por la ventana. Eso y más cosas. Las voces de los paquistanís de arriba, pájaros, algún coche. Teniendo el edificio patio interior uno depende mucho del gusto musical de sus vecinos. Y se escuchaba a Luz Casal. Y no me importa nadaaaaaaaa...
Hace calor. Casi mayo y un calor que ruge, me gusta. Cuando las temperaturas suban un poco empezaré a ir a la playa. La playa me sienta siempre bien. La canción de Luz Casal es muy larga ¿o me lo parece a mí? El aire también viene por la ventana, hay corriente, mueve los papeles del tablón de corcho y las hojas de las plantas. Uno piensa en la quietud de algunas cosas. Digamos que la muerte puede tener muchas caras pero solo dos en cuanto a morir quieto o morir moviéndote. Morir en acción o morir así, en pasivo. Así se pueden morir las cosas. De quietud, por un lado. De interminable y tortuoso movimiento, por otro.
Un chico pasa con bolsas de la compra, mañana puede que sea tarde, no sé si me entienden. Todo son palabras. Decirlo no vale de nada. Darse cuenta, para qué. Lo que uno come es lo que caga, hasta ahí estamos todos de acuerdo. Valga eso para todo.
Sólo quiero besarte, cierta frescura en tu olor corporal, a veces más ácido pero olor corporal, y bueno, sentir cierta tranquilidad.
Ahora una abeja, ha entrado una abeja a la habitación. ¿Pueden creerlo? Zumba sobre mi y al lado de mi, zumba por el salón y regresa allí de donde viene el aire. Siempre me dieron miedo las avispas, pero las abejas me dejan tranquila, no me molestan. Zuuummmm Zummmm...
Quisiera acercarme y besarte, sería fácil pero no como yo espero. Es mejor a veces mantenerse alejado del objeto de tu amor, el precario equilibrio de lo que está naciendo es casi tan poderoso como su fuerza. Un movimiento en falso puede significar la muerte. ¿Qué se perpetúa en la cornisa? Un tachón de polvo en la boca, el sabor de la tierra. Obras aquí al lado, arena, camiones, saber dónde estás.
Quisiera acercarme y besarte. Cubrir de persianas nuestros pequeños e infantiles muros, dar penumbra a jadear y abismarse en fundirse. Un pequeño esbozo de mañana ligero, quisiera inventarme las palabras, prendadizo, avisar (de ver) gimador de lenguas, tremehundo someterse, y volver a la falda hinchada en la calle donde esconderte tú, ahí abajo y quebrarme las rodillas de gusto.
No hay quéquierenquelesdiga manera de acercarse porque una orilla engaña y el profundo es la sorpresa que estalla en lo cotidiano, quiero decir, usted se cree que va a llegar hoy a tomar el café y quiénsabequepuedepasar a su lado o qué telas se están tejiendo.
Quisiera acercarme y besarte, como se besan en las películas y cómo es tan fácil y ultraterreno, hasta comerme tus mocos sería lícito si entre saliva y lágrimones podemos surcar esta nada de cigarrillos y habitaciones separadas, llegar a ti, como vuelve un perro a casa, tan hambriento, con algún corte de latas en la pata con el morro marrón de hocicar la tierra, quisiera acercarme a ti como un continente a punto de modificarse por millones de años, como se juntan los peligrosos con los buenos, después un rastro de abrazos que desgaste las paredes.
Nunca un estucado fue tan dañino, en mi infancia solía aplastar mi espalda contra él hasta hacerme daño. Era un estucado puntiagudo, no entiendo de esas cosas pero no era el gotelé normal, el inofensivo. Se trataba de un puzzle de montañas de pintura, con los picos afilados como garras. Era consciente, ya entonces de lo paliativo del dolor para otros dolores, y de la mentira y la fealdad. Al contrario que otros niños vivía realmente en otra parte hasta bien entrada una edad. Todo lo que pasaba fuera no era nada comparado con aquello. Tenía estos pequeños vicios, siempre tenía sed, siempre tenía
hambre.
Quisiera entonces besarte, acercarme a ti y hacerlo rápido, sin fisuras, un beso franco, atravesado para siempre en la clavícula, más tarde, apresar el fango con la mano, sorber la miniatura que es un momento perfecto quedarme al menos, un rato ahí cada día. No es grato solventar las despedidas, sabemos los dos de aviones y de mesas, de papeles, sí, sobre todo de papeles, y de viajes y para qué hablar de amigos que mueren o matan o se suicidan.
Sólo sé, que cualquier cosa que haga o diga, hoy precisamente, no vale nada. Nos invade una caja llena de insectos que se abre, y no nos importa, a mi al menos que
con esto que se contrae y se expande en la palma de la mano, puedo decirlo:
ya sabes.
sábado, 26 de abril de 2008 | Por safrika señorita a las 6:03 p. m.
Pero después (y ésto que quede entre tú y yo)de decidirlo, soltarme el pelo y descalzarme antes de poner los pies en la alfombra (en esto ambos somos bastante cuidadosos) te vuelves como se vuelven los que sueñan con palmeras, más allá de las chicas que se marean con tanta tristeza, y te vuelves, el pelo es rizado como un vertido de hojas, y me quedo ahí sin saber dónde tirar la ceniza, con medio cuerpo flotando al otro lado del colchón y suprimiendo la orfandad, gritando hacia dentro como grito en sueños, sin poder articular ni vencer al sumidero. Se supone que la tarde es larga y ducharme se está convirtiendo
en una
prioridad.
Por safrika señorita a las 5:36 p. m. 3 pulsaciones
Finales que se precipitan.
Entre nosotros un sucio muro, y pongo jazz la única forma de
distanciarse de una mano que no agarra es la música, la única forma
que conozco de recuperarnos es la música, la naturalidad. Cosas breves y perfectas.
Envuelve los objetos, a veces el presente parece un charco muy profundo donde uno ha puesto el pie. A veces el presente nos engulle y es sábado. El lunes pensaremos que hemos desperdiciado (y será cierto) otro fin de semana.
jueves, 24 de abril de 2008 | Por safrika señorita a las 7:05 p. m.
Cuando sucede que tu ombligo es como el azul de una caja que se vacía.
En la risa de un pez tratas de hallar la verdadera causa del destrozo,
En la puerta semiabierta en el viejo que oscila y la primavera desafiante, el riesgo
De mirar a la cara a la estupidez de tener que decirle Hola, un aviso en el mostrador
Dice Pase por aquí andas rápido llamas a una ambulancia quieres reventarle la cara y
Que marta no meriende y que carmen no estudie y que para mañana hayan
Perecido en el bien y en el mal en la reunión y la coincidencia
De ser más o menos puercas, más o menos imbéciles
Un expositor y todas las dudas, la mañana en espera escuchando Queen siempre odié a Queen
Joder
¿no lo entiendes? Compran ropas para embarazadas y en el bolso guardan los gemelos.
Tu madre se intoxica con el mónoxido de carbono amorrada al tubo
Y mientras tu te relames delante de la tele, no tienes abogado ni
Cáncer, ni siquiera has pensado en contar un chiste, nunca en la vida, siempre
Se te dio mal hacer reir a los demás.
Díselo al Dr. Gilmore, él lo sabe, una especie de infección
Está rondándote desde hace meses no puedes procrear y sí puedes aguantar más
Un trabajo de mierda, subida aquí, las escaleras por las que caen como fichitas de domínó
Blancas y negras caen en tu cabeza, caen abajo y se arma la de dios en el fondo
Sólo quieres
Irte a casa que las cosas dejen de rodar para empezar a rodar
Tú, así que calientas la silla calientas la silla esperando el milagro que baje dios y
Lo vea que baje dios y se calle, que comprenda el sorber mecánico de la vida
Una cosa precisa que bombea. Te toca, te toca
Tu turno, cojones.
Pero nada, ni caso.
(Escritura semiautomática)
Por safrika señorita a las 6:07 p. m. 2 pulsaciones
Etiquetas: Preparados para la nieve
Desde la biblioteca.

Pienso en éste amor imposible un leopardo que agoniza en la ladera del pecho.
Pienso en tus manos recorriendo la singladura de la piel seca, el rastro de libélulas
De un verano atrás, cómo podía caer el sol con tanta belleza sobre nuestros rostros,
Todavía
No lo sé, estábamos cerca de la fuente y entre las cañas, siempre había algún
Renacuajo que pescar, Marisol me parecía infantil, yo sólo quería hablar de chicos
Y pintarme los labios.
Pienso en este amor imposible un gobierno de ínsulas cada día, un pasaje al infierno
Demostrándole al espejo que uno sigue siendo uno, que traicionarías al pasado
Si te dejas
Gobernar, que el amor no es más que sangre que habrá de correr.
Pienso en tu reposo en la almohada, a veces no te quiero, tendría que decir que
A veces
Tu rostro se descompone en sacos y sacos de azul y orín, en remedios que no funcionan
Y casas vacías que alimentan alimañas, un sucio ardor me recorre, y acaso es entonces
Cuando fulminada quiero descansar y traerme de nuevo a la vida con la simpleza
De la mujer casada, volver al amor limpio como el tao
Que traiga hijos y traiga brazos.
Pienso en este amor imposible, en la palabra que no nos cuida, en la
Trastienda de los ojos cerrados, un tributo al vómito.
Una prueba de amor sujetar la frente del otro, durante la regurgitación,
Que no te den arcadas, sólo sujetarla desear que
Se ponga
Bien.
El dibujo lo ha hecho Marcos (3 años)con Paint, claro.
domingo, 20 de abril de 2008 | Por safrika señorita a las 12:56 p. m. 2 pulsaciones
Etiquetas: Preparados para la nieve
Desde que tú estás
Para Arturo
Desde que tú estás es más fácil el deshielo,
para mi
no se equivocan las estaciones parece más hermoso que nunca
El cambio
Climático.
Desde que estás tú una hornada de putas interiores se me viene a la boca, todo por amarte así
Como se aman en las películas porno, pero llamándolo siempre
Hacer el amor en lugar de
Echar
Un
Polvo.
Desde que tú estás se confunde la integridad física con el enrevesado amor que nos traemos
Entre manos, una avalancha de grados sobre la piel y más abajo, un pesado círculo esas
Cosas de las que uno no sabe cómo desprenderse si no es
A hostias o
Corriendo rápido.
Y necesitas spray nasal , no es broma que hay yonkis “de eso”
Y yo lanzo papelitos bajo los sofás o los meto entre los libros.
Pido comida china.
Te has ido de copas.
Pero aunque ahora
No estás,
Desde que tú estás es más complicado congelarse, traerse a las cajas, llenarse de granos
Comer opíparamente, desahuciar a las palomas, cagar con la puerta abierta, destrozarse contra
Los muros, olvidarme del espejo, y para qué hablar de follar con cualquiera
O plantear siquiera la posibilidad
Del suicidio.
miércoles, 16 de abril de 2008 | Por safrika señorita a las 5:30 p. m. 8 pulsaciones
Etiquetas: Preparados para la nieve
Dice mi padre que nunca voy a verles, que los domingos ignoro
la reunión familiar y que a saber qué cosas hago y por qué evito y que por qué
-me pregunta-
ni siquiera me sonrojo.
Mientras enciendo un cigarrillo.
En el trabajo todos preguntan por el viaje a Marruecos y yo viajo con cada pregunta
otra vez allí, ya sabeis a mi cualquier lugar, o casi, me parece mejor
que éste a las siete
de la mañana. Y planeo otros recorridos (el triángulo dorado)
empezando por Delhi.
Suena el teléfono y mi mejor amiga sufre un colapso, sus piernas no la sujetan
yo miro la hora y tiemblo.
La una
y media.
Ahora a trabajar, otra vez.
No me siento mejor
que ayer.
jueves, 27 de marzo de 2008 | Por safrika señorita a las 8:00 p. m.
Etiquetas: Balas bajo los párpados
Mi amiga Alicia me ha hecho una entrevista que podéis leer aquí
Por safrika señorita a las 7:00 p. m.
Un mediodía súbito.
Un temporal de sol, andas reflejándote
en la pantalla del televisor viejo,
tras la pared están tus vecinas, esas
señoras siguen implorando zapatos caros y van adorando
a esas benevolentes
Damas de la programación en cualquier canal privado
Abren más y más los ojos, estirando el cuello fláccido,
es lo que quieren:
Una joya o un despiece de animal
muerto.
Un mediodía de hamburguesas me he sentado en un banco
Un temporal de sol en la mejilla, ignoro con gafas de sol
la belleza de una hoja
las ráfagas de metralla y polvo.
Su muerte y su caída no es justa, es primavera y
Desollarse así contra la pared de la farmacia
Comprender como salida el estupefaciente.
Plantar aquí y allá sonrisas como bulbos.
Se muere la mañana, te decía, un temporal de sol en la escalera
Se ha vengado en las ventanas ha hecho explotar los cristales
Dentro de mi hay pasajes a latinoamérica, canciones tristes,
Un padre malicioso y una madre díscola. Creerás que miento cuando
Digo que la tristeza es en mi un revuelto de calles y bicicletas
Cuando salía los viernes por la tarde en dirección a la muerte que
Disfrazada de chicos fumando en plata
Nunca
Nunca
Supo
Encontrarme.
Por safrika señorita a las 6:51 p. m.
Autopsia II
Es así como me siento, te diría.
Con ganas de pedirte que
Diseccionemos éste cuerpo.
Pongamos sobre la mesa esos brazos, te diría
mira los míos, están
temblando
descompuestos en una enfermedad de huesos que no callan
de urgencia hospitalaria y música para cleptómanas
después
Juntando las manos con destreza que parezca
que rezamos.
Diseccionemos éste cuerpo yo sé que tiene pedazos
de belleza rotos en el hueco de los hígados.
Y materia gris ahora negra.
Mirémoslo, por dentro. En sus cavernas tiene ojos
que caen pintados, y se arañan con esas uñas
blandas
los recién
nacidos.
Para qué hablar de la distancia
entre los órganos.
Y la sangre cuarteada y blanca
como leche agria bebida
más tarde.
Por safrika señorita a las 10:42 a. m.
Etiquetas: Preparados para la nieve
Cuando pienso en desandar el camino
recorrido a tu lado, un nido de palomas nauseabundas aparece en
mi sien y se corren las cortinas como en un velatorio en el que
niegan la evidencia
las familias.
Cuando pienso en desandar el camino
recorrido a tu lado una sustancia hierve en las ventanas
la casa flota en un limbo de pereza y señoras antipáticas
el camino hasta el trabajo es el camino hacia la mismísima muerte
con ruedas y edificios que planean como cazas.
Cuando pienso en desandar el camino recorrido
a tu lado y en las pequeñas cosas que son la felicidad como un beso sabor
café un rizo entre los dedos un viaje en coche abrazados durante horas
ese protegernos del frío con pequeños gestos hermosos de lazos y
pies, qué diría, cuando pienso en desandarlo y en
qué digo
en realidad no quiero pensar
en ello, no quiero hacer un poema que
conteste el tuyo, lo que ocurre es que
nunca quiero dejar de acompañarte.
Eso soy entonces, tu compañera.
Y en la palpitación, en la náusea, un
grito de grillos mostrando los dientes
el pecho con rejas, felicidad que
pende de un labio.
Por safrika señorita a las 10:41 a. m. 2 pulsaciones
Práctica habitual.
Te estás machacando tontamente.
En la esquina no hay nadie más, y no deja de ser una ventaja que él no pueda comentarlo con otros. Hay que pensar en positivo. Qué ridícula pareces con todas esas llaves en la mano, sin encontrar la que abre el pitón de la moto. Y él ahí, en la puerta de la tienda mirándote con media sonrisa. Mirándote como quien ve cagar un pájaro y se maravilla de la naturaleza y sus misterios. Empiezas a ponerte roja. Seguro que hay venas capilares que hasta hoy pasaban desapercibidas pero están viniendo para que parezcas aún más patética. Y él sigue sin quitar la vista de tus manos nerviosas que no logran, ahora que has encontrado la llave, abrir la cerradura. Quieres parecer grácil y resolutiva, y chica, estás quedando fatal. De lo más torpe, qué poco encanto. Preferirías desmayarte. Fíngelo te dices y ahí vas de pronto al suelo, no piensas demasiado, no importan los chicles masticados por vete a saber quien, recientes o no, ni el polvo negro de una ciudad sepultada. Te lanzas al suelo. Estás pirada te dices mientras tu cabeza golpea con precisión en el asfalto y al mismo tiempo él que se abalanza. No hay nadie más, eso ya lo sabes tú. Él te recoge a medias levanta tu cabeza te da un par de ostias. Las ostias te saben a jarabe celestial. Entreabres los ojos despacio, como si estuvieras volviendo al mundo después de una travesía imprecisa, los abres y miras extrañada, lo miras todo extrañada. Recuerdas cuando te desvaneciste de dolor sobre la cama, un dolor de muelas tan terrible que te tumbó. Recoges lo aprendido y lo aplicas. Él sonríe ahora que tú le miras fijamente como si no le conocieras de nada.
- Hay que ver Marta, te pasa cada cosa.
Te ayuda a incorporarte y tú le cantas las cuarenta. Que si encima de que te desmayas tendrá él que quejarse. Que qué lástima que no hubiera otra persona cerca, que sientes haber perturbado su paz de los miércoles a esta hora y que de todas formas la próxima vez, procurarás caer desfallecida fuera de su perímetro visual.
Él se ríe mientras te da las llaves que dejaste caer afectadamente en el momento del fatal desmayo. Después te mira raro mientras sacude tu ropa de polvo, entorna así los ojos que a ti te parecen como gigantes puertas que se abren y se cierran dejando paso por milésimas de segundo, a lo que intuyes es el más puro placer existente. Va a besarte. No te apartes, mujer. Te quedas quieta y se acerca, pero te dice al oído.
- Sé que lo has fingido, el desmayo, y por eso voy a hacerlo. Voy a besarte.
Tratas de apartarte tienes cara de estar muerta de vergüenza pero él se adelanta y te besa con lengua. Ahora sí que te flojean las rodillas. Sientes una mezcla de pánico y amor, una humedad en las axilas y las ingles.
Te desmayas con el manojo de llaves apretadas en un puño.
jueves, 6 de marzo de 2008 | Por safrika señorita a las 12:29 a. m. 13 pulsaciones
Etiquetas: Cuentos
Mi novio hidrófugo, suele enfadarse cuando el vapor
se vuelve niebla y bebe café, un café malísimo algo que podría
destrozar a cualquiera, pero él es
fuerte y noble, a veces se reduce como el vinagre al fuego
o crece en hilera como un abecedario o un adagio
y
me molesta con sus pies afilados o en el pánico del adiós cuando en
penumbra de recibidor
discutimos sobre cuentas o esbozos
sobre derechos y límites, nos consentimos cosas que a nadie más.
mi novio instruido en todo lo que se sostiene y labrando esta tierra
comiendo este pan.
Fumamos juntos a las dos del domingo, preparamos el almidón para
destrozarlo, alojamos la misma inteligencia.
Queremos un gato.
lunes, 3 de marzo de 2008 | Por safrika señorita a las 5:57 p. m.
Etiquetas: Preparados para la nieve
sin poster de bruce lee
sin mallas ajustadas
con un montón de mierda a la espalda
el mundo esta lleno de gilipollas
y además este terrorismo extraño
singular
contra
uno
mismo.
Por safrika señorita a las 5:44 p. m.
Tenemos toda la vida por delante.
........Todo lo demás está comprobado.
Todo menos los pequeños trozos de papel
Rasgado en el cenicero.
Cosa tuya, supongo. Tenemos suerte
esa suerte del principiante,
todavía
hay abundancia de alimentos en el frigorífico
Como si conmemorásemos el nacimiento del placer
abrimos y cerramos las puertas blancas, la piel en la nuca
de pronto tensa, nos miramos riendo
y no habitamos en el horror ni en el adversario,
Tenemos el resuello de los héroes,
no nos molesta ya
la flaca verbigracia de las niñas y sus paréntesis
ni ese aire tremendo de agotamiento en las cortinas
Autoritarias y voraces, levantando sus lenguas
Solicitando
Por defecto.
También los libros educados por colores
El ritmo del sol en la cocina por la tarde
Y la lógica dialéctica de un enfermo
Muy
Enfermo.
Y la porción de un abismo apagado en la bola
Del mundo.
La contienda del azar, las puertas con sus candados
Los pasatiempos del periódico el orgullo de un pájaro
El ojo como un hueso clavado en la garganta.
Éste vínculo de articulaciones por la noche y en la
Cama.
Los mensajes morse de unos párpados que tiemblan.
Por safrika señorita a las 5:25 p. m. 4 pulsaciones
Autolesión.
Hoy pensaba, con las yemas sangrando que era
lunes. La ceniza y la violeta piel de las ojeras,
y otra cosa:
las motas blancas de pintura salpicando mi
camiseta preferida, ya insalvable.
Pretendo estar a la altura y que su familia no me
odie y que no todo el mundo me odie y quisiera
ser delgada y bajita y tener una carrera
universitaria y predicar mi verdad y que
fuera verdad y salpicar con risas la ensalada y
despertar guiñándole un ojo con las tetas
bien puestas que quisiera estar
haciéndomelo siempre.
Pero por dios a quién pretendo engañar.
Hoy ni siquiera me he duchado.
Miedo y asco en el tercer piso.
martes, 26 de febrero de 2008 | Por safrika señorita a las 11:18 p. m.
Mosaico
No estoy para mucho.
Es cierto: me han crecido candados donde van las
presuntas alas. Debían salirme a cierta edad, algo falló.
Todo ha venido fallando desde cierto día, lo recuerdo muy bien
recuerdo exactamente la ropa que llevaba. Recuerdo
que los tipos del bar de abajo dijeron algo así como
"qué sexy". Yo por entonces tenía la costumbre de atar
cuerdecitas negras en mis tobillos, eso les gustaba a los
tíos, bueno, yo les gustaba, después de todo estaba
más delgada y sobre todo todavía no tenía estos
candados, todavía no había comprobado la dureza de
la roca, no sabía nada del fracaso, creía en el amor y
nunca nada iba a abatirme, ya me entienden, esa fuerza.
También tenía el pelo rubio, no sé, él me dijo la segunda noche
que estaba muy buena. Yo estaba desnuda sobre la cama y
debía ser cierto. Claro que la autoestima nunca fue lo mío
pero ahora lo sé: era cierto. De todos modos nada
se había debilitado tanto como para que no quisiera
levantarme por las mañanas o me costara horrores
sonreir y hacer como que existo. Esa mierda.
Trabajaba entonces en una tienda de ropa, en un centro
comercial. Lo típico, chica monísima empleada en una tienda
de nombre estúpido, muy famosa.
Tampoco sé por qué cuento esto, digamos que estoy
recapitulando. Las paredes están sucias, no es broma.
He pasado exactamente siete horas (siete)
desde las dos a las nueve, construyendo un mosaico con
azulejos rotos sobre una mesa vieja.
Ha quedado preciosa, pero después me siento en una silla
apoyo los codos en ella y pienso en cómo hago las cosas:
de esa forma obsesiva. Sabía que si dejaba de pegar
esos ladrillitos en algún momento nunca acabaría
la mesa, y en realidad lo que estoy deseando es que él llegue
y vea lo que he hecho y piense que tiene una novia
fantástica que hace cosas bellas para uso y disfrute de ambos.
Quiero que piense que merece la pena seguir aquí
y aunque no sé cómo abrir los ojos, y aunque es como si hubiera
perdido cierta capacidad de gestión del dolor y el abismo,
quiero que piense que merece la pena seguir aquí
así que hago esas mesitas, pienso en cubrir toda la casa de
puto mosaico, en cambiar cortinas, en trasplantar el ficus
en ir al gimnasio, en hacer cientos de cosas que
de algún modo le hagan pensar
que merece la pena seguir aquí.
Y de todas maneras, cuando me levanto
siempre, por las mañanas
la que se lo pregunta, soy yo.
¿Mecece la pena seguir aquí?
En el mundo, quiero decir.
Es raro nunca me había planteado una
cosa así. Además, qué coño.
(Supongo)
La respuesta es sí.
No tengo sentido del humor, o poco.
Estos poemas son una gilipollez, es lo mismo
que hacer mesas y hacer esos dibujos de colores
en una casa que no es la mía.
A bocajarro la muerte parece esperar detrás de cada
letra, nieva sobre mi y dentro de mi hay una escalera
un punzón y naves quemadas, el inicio de
un poema es como el final del mismo.
Nada.
La cuestión es que yo he dejado de leerme. Y
que llueve otra vez
cómo decías tú
sobre los taxis.
Por safrika señorita a las 10:55 p. m. 9 pulsaciones
Etiquetas: Balas bajo los párpados
El trigo del loco

El trigo del loco, de Arturo Méndez Cons. Para saber más, pincha aquí
martes, 19 de febrero de 2008 | Por safrika señorita a las 11:00 p. m.
Erosión
Tengo esta mano muda acariciando la piel con los bordes rojos.
Circulación sanguínea obstruida, es este muro de acritud y desencanto.
Golpear romper cristal arañar la pared con vicio de animal moribundo
pretendiendo qué.
La gata salió disparada se dio contra una puerta, no es posible que yo
destile toda esta
maldad.
Paso tiempo queriendo mejorar, tal vez voy
mejorando
algunas mañanas me hacen masajes shiatsu
ahora voy más en bicicleta, camino, cocino y leo
soy amable con las vecinas aunque las odio con
espíritu matinal y vehemencia, sus miradas
son como huecos agujeros negros de vidas
enceradas. Con todos esos hijos de visita los domingos y
paellas y cementerios.
Adoro entrar al mercado central, siempre que lo hago
miro hacia arriba, es hermoso un cielo artificial y enorme
guarecida al final, con los pies helados cuando paso por la zona
de las pescaderías y siempre
trato de comprar en
los puestos donde se agolpan más
señoras, éstas suelen tener el pelo corto
haciendo formas.
La laca es otro instrumento para mantener
el tipo frente al viento a borbotones, fiero y nuevo derrumbando
torres, esas señoras se mantienen ahí
cabalgan desde las siete de la mañana.
No son mis vecinas.
Las calles estos días están mojadas como lenguas,
no hay andenes aquí cerca, sólo fruterías y huesos
masticados sin prudencia, dientes rotos.
Una suerte de trabajadores puntuales.
Digo buenas tardes, muestro entusiasmo fácil y
sin sustancia, me inquieto, no quiero
ver a nadie. Ni cenas, ni lecturas, ni amigas ni
memoria.
Una trampa, siempre la misma, voy cayendo
desesperada, un pato cazado, la misma presa
idiota de una corrosión magnética.
Triste como un patíbulo rosa.
Y los aullidos de los recién nacidos.
Me quita el sueño pensar en hijos.
Me quitan el sueño los expendedores automáticos de
tickets y
bebidas
refrescantes.
Con todos esos colores, la chispa
de la
vida
desata incencios
en gente así.
yo
Por safrika señorita a las 8:05 p. m. 7 pulsaciones
Etiquetas: Balas bajo los párpados
Fiebre de sábado noche.
Y después operas con las manos en tu regazo, implorando
un cirujano valiente, pulverizador de enfermedades y huecos.
Como en aquella película, dentro del bar la música
va haciéndose en off, una alucinación de desmayos
tú particularmente deshecha,
conversas en el espejo, temas
recurrentes
un viaje
una peluquería
un sueño
nostalgia con eructos y paralelogramos.
Todo se construye sobre una base modesta,
nunca un borde logró raspar la piel o el vestido, pero
tu padre exige fechas y papeles que perdiste
la madre grita envuelta en flechas y mantitas
la abuela enferma con delgadez y
................es lo que toca, merendar ahora,
olvidarlo todo, tragar placebo, vencer
y si acaso
empadronarse
en la nada.
sábado, 9 de febrero de 2008 | Por safrika señorita a las 11:59 p. m.
Karavana
Anunciaros que Arturo Méndez Cons y yo hemos inaugurado un nuevo blog de difusión artística que esperamos sea el principio de un recorrido (incierto, eso sí) hasta la publicación en papel de todo tipo de autores y variadas disciplinas, aunque ya sabeis que nos centramos sobre todo en la literatura.
Podeis visitarlo pinchando en el nombrecito del invento: Karavana
¡Gracias!
Por safrika señorita a las 11:57 p. m.
Derrota
Los pájaros no quieren mi comida. Las manos me huelen
(y es un perfume que aprendo a odiar)
a pan duro
y agua.
Lanzo las migas desde el
tercer piso. Desmenuzo ese trozo
de pan
con una ilusión nefasta, buscada
hasta la extenuación
Ellos vienen, de uno en uno y se las llevan muy rápido
pero cuando él
se asoma para verlo, ningún pájaro baja del naranjo y
él dice que
los pájaros no quieren mi comida.
También dice que como demasiados dulces, bollería
industrial.
Hoy todo es más difícil tratar conmigo es arriesgarse
porque me hiere como me hiere un pez muerto y envasado en el
supermercado,
con esos ojitos abiertos mirando la nada.
Cadáveres horribles.
Y ahora las calles me parecen la guerra con sus señoras y
esos niños recién nacidos y feos.
Los bares atestados de hombres
y de ancianos que comen calamares.
Que recogen con el dedo húmedo un resto de
rebozado sobre la mesa y se lo llevan
a la boca.
Ahora voy andando y pienso en meter la cabeza por el agujero que
tienen los contenedores para vidrio,
en no mirar a los lados cuando
cruzo la carretera, en la posibilidad de un atropello y voy andando y pienso
en ocultarme en la trastienda de un
comercio y cerrar la persiana metálica
y en no escuchar nada, en no ver nada
y voy andando y pienso
en la carne descompuesta
en el perfume de mis genitales
en el cabello sin brillo
en la triste desidia de los edifcios a medio construir y en sus manos que
apartan
las mías será que ya no estoy alegre y no soy rechoncha y saludable si no
gorda
y
enferma.
Ahora por primera vez tomo pastillas y me averguenzo de mis
pensamientos negros, del puño estallado en la pared con poca fuerza por miedo a
dolerme a no empezar de verdad a dejar ir esta locura poco práctica
la vulnerabilidad de un espejo.
Y todo tiene la sangre espesa e incluso quiero que todo acabe, toda esta presión
saben, de tantos pascales y dentro de mi cabeza, una atmósfera de autolisis
negra y bastarda. Bailando con
el enemigo. Bailando sola.
Si de lo que hablamos es de mantener la cordura y la calma.
Pero están esos pájaros que no quieren
mi comida y está toda la basura mezclada y el forzarme
a hacer cosas como
un beso
una bonita mirada.
No puedo
respirar.
Él abre la puerta mientras yo escribo este poema, la puerta
del cuarto y me mira insatisfecho, hace esa mueca.
Yo temo hacerle daño como temo aplastar un animal recién nacido.
Porque le amo y pese a todo lo que se tambalea, es como si quisiera
mantenerle ahí afuera, no dejar que
algo en él se muera.
Preferiría mil veces verlo todo
morir
en mi.
Por safrika señorita a las 4:24 p. m. 13 pulsaciones
Pongamos que violas la palabra, haces con ella un pequeño nudo que aprietas, una soga en tu cuello.
Es limpio y concreto, fugacidad de peldaños, un ronquido que rompe la estancia
cuando el padre muere, una estación de quirófanos y medias tintas,
todo concentrado en el pulmón que exhala con malicia la tarde y los periódicos
la inanición y la burla, liberadas por un momento.
Lo escribes y es justo escupir después, todo lo mascado queda liviano.
Lo que comprendí la noche en que nos besamos, cuando hablábamos mucho y
nos rozábamos apenas, es que una arteria (femoral, por ejemplo)
es un esqueleto violáceo que suma y sigue la vida,
y ella aporrea la puerta, un segundo de pericia,
otro nuevo día, suena el despertador a las nueve.
Guarradas y química, en este barrio no es lo mismo
tú paseas por el centro
todas van con esos trajes de marca y
muchas veces en bicicleta
aquí.............. no hay más que señoras
que se arrugan como pájaros muertos,
un hombre bajaba siempre al bar a las cinco y media pero desde
hace
unas semanas, está allí ya a las tres.
Para jugar, a las máquinas y arrastrar los dientes por el suelo quemado
de neumáticos y chicles.
Después de todo no soy tan fea, me miro al espejo parece
que no estoy muerta, no tengo
estudios es cierto, y mi trabajo es poco cualificado, pero ya sé ya
que muchos lo quisieran para si.
Ya sé que puedo perder peso y sé que también tengo familia.
Y sé que hubo amor cuando bailábamos agarrados aquellas canciones
de los ochenta en un pueblo pequeño de Alicante.
El resumen es insuficiente, debería ponerme a limpiar por dentro
sacar aquí, para pasmo de los presentes, toda la furia y las ganas
un humor vítreo descargado para la ocasión
un perfume cautivador que se empeñe en sacar afuera
todo esto con lo que volver
a seducirte.
Pasa un minuto, dos.
Parece que nunca vas
a volver pero sé que lo
que ocurre es que no sé
cuando voy a
volver
yo.
martes, 5 de febrero de 2008 | Por safrika señorita a las 10:01 p. m.
Así son las cosas. Y así se las hemos omitido.
Me da igual, he vuelto a beber leche.
Despierto y tras abrazarle bebo un vaso a rebosar.
Me sienta mal,
la leche....................... pero me gusta.
Y supongo que hay momentos en la vida en los que uno tiene que tomar una decisión.
Tengo diez minutos para escribir, necesito escribir. No sé por qué en realidad me parece tan manido eso de escritor de nacimiento que no puede evitar soltar sus cositas por aquí y por allí, exponiéndolas, eso sí, al mundo entero... sin importarle pero sin quitarle ojo a los posibles lectores. ¿En manos de quién caerá? Algún violador, desaprensivo, alicatador o masajista de shiatsu. Ahí va de todos modos.
Decir que no tengo ganas de nada no sirve de nada. Los miedos se agolpan y la vida se convierte en una escalerita muy pequeña en la que uno anda con tacones haciendo equilibrios. Lo que te salva es débil, y además estúpido. Pero te salva, supongo. ¿Volvemos a lo del balance?, ¿tomar una decisión?
Ahí estás, las vecinas se ríen de ti,
las cajeras de supermercado
y todos los clientes del estanco.
En la sucursal te miran de reojo,
todo el mundo.......................................... lo sabe.
Quieres acabar con esto de una vez, quieres autolesionarte
que tu cabeza explote
contra la pared,
que tu codo reviente
contra la pared
(apoyas la espalda en el muro y luego elevas el brazo para impactar fuertemente con el codo)
Bueno, y eres feliz, reconócelo.
En el fondo sí.
Tienes todo lo que puedes desear.
Incluso amor.
Y del bueno, parece.
Ah, es que a mi siempre me pareció que había algo........... detrás,
..............que nunca nada es en si mismo lo que es.
Y puede que tengas razón pero eso no le quita valor ni sentido a un sentimiento que al menos en ti, parece limpio.
Es limpio, y tiene más cosas.
Entonces, por su parte igual. Limpio y tiene más cosas.
Bien, es importate la limpieza en este ámbito. El acto de amor es lo más parecido a un combate, lo menos que se puede hacer es jugar limpio.
Deja de sentirte así.
Es bien fácil, sólo tiene que llegar el buen tiempo. Solo tiene que hacer sol durante más horas, sólo tengo que ir en manga corta y todo irá mejor. Sé que esto cansa.
Nadie quiere a un imbécil en su casa. Es cansado andarse con bultitos y escondrijos para las necedades.
Te prometo que estaré mejor. A partir de ya. No tendrás que emplearte a fondo.
No más besos. No más peluqueras en activo.
No más desastres, todo es precioso.
El aire
La luz.
El frío.
Una pereza milimétrica de poros y relojes.
La canción que bailamos, después de un par de copas.
Yo te miraba. Siempre pensé que tú a mi no.
Mira qué bien.
Por safrika señorita a las 10:00 p. m.
Kilos de pereza
Voy dándole a la mesa
ritmo
ritmo
ritmo
con los nudillos casi pelados, con dolor
insisto en la pesadilla insisto
en el gas
(frío y asco, náusea trasladada
a los dedos)
La onda en el agua tras las piedras.
Casas con ladrillo caravista y balcones
de hierro
forjado.
En este pueblecito donde bendicen a los perros
El sol en la espalda me está cortando hay cosas que podrían
ser amables pero para mi vienen ya oxidadas amarillas
crema para suicidas, vaselina
para suicidas, todo fácil, un remolino de aire en el pulmón
te extrañas, no.
Y las mujeres son amables,
van subidas sobre sus zapatos que gimen y pequeños
los tobillos se les desmandan, hay edades en las que se prefiere
el frío
los espejos están rotos hace siglos, mejor saberse muerta que fea y
ridícula, con veinte años engullidos bajo la combinación
las miro yo, así con mis treinta, con los ojos hinchados
un atropello de palabras, boxeo de amor
en la nuca, la soga de un verso mal dicho, no dicho,
la nevera
que es el vientre
el guante
arrojado con pericia, esta malicia de quererse lo idiota de este
pulso que se empeña.
en vivir como si nada.
Estoy en el pueblo, es tranquilo pero pasa fugaz todo esto yo luego
vuelvo a casa, esa caja sucia pequeña, frágil precaria como un diente
de leche a cierta edad cuando no has visto nada o no deberías
haber visto
nada.
La brisa mueve esas sábanas
verdes de quirófano, lo que daría yo
por
la inconsciencia, un
desmayo a tiempo,
eso
nadie lo sabe y
de todos modos
sería fácil
como hacer algo con las cejas de ese chico
tunecino, que se elevan
y los dos sabemos
que va a empezar a sangrar.
La tarde, igual.
Por safrika señorita a las 12:42 p. m. 6 pulsaciones
Karavana
Anunciaros que Arturo Méndez Cons y yo hemos inaugurado hoy mismo un nuevo blog que esperamos sea el princpio de un recorrido hacia la publicación en papel. Queremos hacer una revista de creación y se nos ha ocurrido que era una buena idea ir calentando motores en internet y bajo un nombre que le viene al pelo: Caravana. y pinchando sobre el nombrecito en cuestión llegareis a la página.
domingo, 3 de febrero de 2008 | Por safrika señorita a las 11:58 p. m.

Eo, familia,
Por fin habemus libro. Editorial Barrabes lo ha sacado bajo un nuevo sello llamado "Cuerdos de atar". Coleccion Bala rasa, el prólogo es de Violadores del verso. Estos son los autores que aparecen en él:
Nacho Abad, Eugenio Barragán, Josep María Beà, Iker Biguri, Antonio Blanco, Anna Blasco, Juan Bonilla, Enrique Cabezón, Harkaitz Cano, Pablo Casares, Luis Felipe Comendador, Javier Corcobado, Salva Dávila, Camilo de Ory, Jordi Doce, Santiago Egido Arteaga, Ignacio Escuín Borao, José Daniel Espejo, Enrique Falcón, Mario Fernández, Sergio R. Franco, Juan Frau, Ceferino Galán, José Daniel García, Pablo García Casado, Alberto González, David González, Karmelo Iribarren, Fertxu Izquierdo, Johnny Laputta, Rubén Lardín, Hernán Migoya, Dolan Mor, Vicente Luis Mora, Vicente Muñoz, Antonio Orihuela, Begoña Paz, David Pielfort, Lluis Pons Mora, Daniel Rabanaque, Pepe Ramos, Violeta C. Rangel, Javier Rodríguez Pérez, Enric Selt, Safrika, Purranki Sandongui, Miguel Serrano Larraz, Uberto Stabile, Nacho Tajahuerce, Alber Vázquez, Manuel Vilas, Al Williams Contreras.
Y he aqui la web del nuevo sello de Barrabes:
http://www.cuerdosdeatar.com/
Me cuentan que a la larga el libro tendra una distribucion como dios manda en grandes superficies, pero de momento google me sopla que se puede comprar aqui:
http://www.logi-libros.com/ficha.php?xzy=%20&id=3046
Y eso, un proyecto mas y un proyecto menos. Los que los que tengais un blog o algun canal para darle difusion, pues ya sabeis. a ello!
Besos a todos y a todas!
safrika
domingo, 27 de enero de 2008 | Por safrika señorita a las 7:00 p. m.
Clap!
El estadio visto desde arriba un martes, una soledad de escaleras
enormes vigas, desde la consejería de infraestructuras
con todo ese griterío de funcionarios a la hora del almuerzo
con las solapas almidonadas y las gafitas en la punta de la nariz
llevan bolígrafos en los
bolsillos de la camisa
y ellas se maquillan con precisión a las siete y cuarto
de la mañana
repiten algún slogan, cosas de la tele, algún anuncio
"la chispa de la vida"
cosas así.
Yo lo tengo todo ya,
fuera.
y poco me importa el mundo laboral y sus pasillos
poco me importa teclear las palabras si son palabras
como ladrillos o sillas vacías y las mujeres bajitas
y sus vidas privadas
cantidad de agua que beben al día
hipertensión de sus madres
en fin
el odio
el odio
los martes, es como un cuchillo.
También
como una
esponja.
Por safrika señorita a las 6:08 p. m.
Cumpleaños feliz II
Esta carne que partes, esta sangre a la que dejas
sembrar desolación entre
las venasDylan Thomas.
Te acuerdas de Antonio,
Volcaba siempre los vasos.
Está gordo, eso no parece
Importante pero cuando engulle
cuando pincha el tenedor
Pesada como un bucle negro
Anclada en entrevistas y maletas
Siempre abiertas inacabadas
Cierres muertos, impasible la
Caída del ojo sobre su tripa.
Verle caminar así es
Una matanza que se mantiene
Parada en el último segundo
Justo antes de
Besar el barro y torcer los tobillos.
La muerte puede ser así, ridícula y vana
Suele ser así, de hecho y
Con polillas, de pronto todo es cera
El rostro es cera, saben
Es duro decirlo, la cera se deshace con el calor hay
Que mantener el cuerpo
Refrigerado para que los familiares
No sé,
Para qué
No lo sé.
Te acuerdas de Antonio quieres
Que siga vivo aunque te preguntas
qué peceras y qué manos
Tener buenos amigos amar
Y todo eso
Piensas
Bueno te acuerdas
De Antonio con esa palidez
Y la cera se deshace en la
Misma boca.
Un paladar educado para
Por safrika señorita a las 6:06 p. m.
Etiquetas: Preparados para la nieve
Cumpleaños feliz.
Es cierto que los ojos no barren ya con la misma delicadeza y que algunas
Aves se lanzan a comerciar con risas y muelas
Es cierto que levantando el ánimo encontrarás a cualquiera con un vaso de ron
entre las manos, con coca cola
y que una palmada en el hombro es una vuelta de tuerca más para un adulto que se va rompiendo, necesario.
Y cierra las rodillas y las cuela por agujeros que predicen agostos en silencio, despedazados por un grito de insecto
a eso
de las tres.
Vacaciones y mediocridad, lanzados al punto de un tercero sin ascensor o un sexto con terraza.
Pero algo de todos modos ha de revolverse en la calle, cuando la pelota golpea la persiana
Metálica y no hay más que hablar
Has dado con acierto
Tu puño en la pared más que una pared un espejo
Y caminas más pesado
Tus amigos están cansados, dormitan en los sofás
Sueñan
Con sus hijos es ya de madrugada
Hay canciones viejas Alicia se pone pesada siempre
Cambiando de emisora.
La radio, el pecho enorme, la sincronización de la desidia
Un parque multicolor con añicos de cristales amarillos como hojas
Un ataque al corazón, el puro invierno ahí afuera,
Un escondite con pulpa, el acoso de los líquidos
En todo esto que precede a la vejez
Que pospone absurdamente
El riesgo.
Por safrika señorita a las 5:50 p. m. 5 pulsaciones
La que hubiera podido
Ser la madre de tus hijos
Pasa la ropa sucia
De una maleta a otra.
Luis Chaves.
Mientras duermes.
Se me olvidó tu nombre. Cayó, no sé, qué diría
Como la bolsa de Nueva York
Las letras eran números más allá del cero
Con un motor fuera borda escapando de los labios hacia
Dentro
Se
Me olvidó
Tu nombre.
Perdido entre lóbulos y materia gris, perezosa, cada vez más
Gris, yo,
acababa de despertarme, tú
Respirabas más despacio, no lograba acompasar el
Ritmo
Revolví tu cabello con los dedos como palitos
Anunciando la quiebra
Enredados como sangre en las cornisas de edificios olvidados
En Chechenia
Mezclados como radiografías de muertos en un archivo
Y atosigados en tus patillas, volcando el riesgo con las uñas
atravesando esos raíles, los
pelos finos de la barba apuntando al cielo
como antenas de insecto,
tanteando la velocidad del aire,
su dirección,
su atraso,
De todas formas, yo
Quería decirte algo, algo importante, pero en fin, con tu nombre
Olvidado, acerqué la boca mediocre a la tuya
( túnel esplendoroso y gigante)
besándote la saludable piel
El tácito ingrediente
Me convertí en la máquina con luces de emergencia
escarbando en la tierra más roja
No pude, es cierto, recordarlo.
Pasó un tiempo pequeño.
Un minuto.
Tal vez
Dos.
sábado, 19 de enero de 2008 | Por safrika señorita a las 8:59 p. m. 4 pulsaciones
La mañana está retorcida. Creo que ya saben de lo que hablo. Las ramas estremecidas por la mañana con el frío, el árbol de hoja caduca con el color de la fiereza y la pesadez de estómago. Este bulto, este trocito de algo flotando en mi cabeza como un barco que no se pierde nada, y que hace perderlo todo. Mal carácter, ganas de golpear, autolesión, vicios. Golpearse el muslo apretando un mechero en el puño, para que el dolor sea más fino, más prolongado. ¿No? Luego todo parece desvanecerse. La respiración se hace más pequeña. Estás a salvo, eso crees. Es tan fácil. Acabar con todo. Mirar por la ventana e imaginarse no siendo nada, la vida sigue, la gente camina, el amor se rasura y se queda así, plano y blando, listo para morir. Beba usted agua para recuperar líquidos. Mejor si es una bebida dulce.
Nos conocemos tanto. Tanto y tanto que asusta. Yo no puedo interiorizar toda esta sabiduría ni tampoco hacer nada con ella más que mirarla con pasmo e incredulidad. Los ojos nunca se cierran para los vivos, sólo simulacros por la noche. El peso es maléfico, yo amaba con aceleración su sangre, con ilusión imaginaba un vehículo y cualquier viaje tan lejos, cualquier cosa era posible. ¿Qué hay ahora mutilado? Los hombres se sientan cerca con sus camisetas oscuras y los trozos de grasa blancos, de jamón, colgando un segundo de las comisuras. Tragan con gusto, nada parece aleatorio. El odio sube como bilis.
No soporta uno acariciar la desdicha, creerse peor y menos que nadie, esconder toda la belleza no cuesta nada, en esta ciudad todos parecen haber olvidado QUÉ es eso y se pronuncian con sucedáneos y experimentos que poco o nada tienen que ver con insectos y pieles rosadas, todo blando, todo nuevo, todo nacido hace poco. Tú eres lo mejor que nunca me ha pasado, parece después de todo fácil, pero no lo es. Hubo buenos tiempos, yo todavía no tenía en la cabeza este trozo viajando, digamos que no había amigos muertos ni intentos fallidos, no había grasa en los muslos ni pelos por todas partes. Todo es ahora así, tú estás en medio. Pareces más puro que la misma luz, por dios ya sé que no lo eres, sosbre todo cuando se hace de noche.
Y mi cerebro empieza a emitir esos flashes cortos, química rebosando. No sé, el aire escapa por las fosas nasales, para siempre, para siempre, para siempre.
miércoles, 9 de enero de 2008 | Por safrika señorita a las 6:23 p. m.
Poema de la quietud que asola los talleres para mujeres separadas
Las amas de casa hablan de sus cosas, de teléfonos móviles
mopas y estaciones de esquí, mientras acude este colapso nervioso
es casi como estar en Liverpool, con lluvia
como en aquel viaje
un
infierno de gotas.
Recordando luego al chico de Barcelona, esas cosas frágiles hechas con hielitos, puntitas
de veneno bajo la epidermis, el dolor de cabeza soportando ecos, no
sé, saben, era todo muy sencillo
su cabello tenía el oscurantismo de un látigo, se balanceaba
sobre mi, me tumbaba en suelos fríos, todo parecía
desaparecer y creaba un monstruo, nada más parecido a una
muerte con esquirlas, una preciosa marabunta de venas y recovecos
hagamos de esto, una mañana,
cualquier cosa.
Después suena un teléfono.
Todo fácil, todo limpio.
Las amas de casa hablan de sus cosas, de series de televisión y
punto de cruz, de juegos de ordenador para entrenar el cerebro y
de cables y maridos que no han vuelto nunca de su escapada
nocturna.
Después un tipo sin pelo me llama señorita, después habrá que
arrodillarse justo en la esquina, para no perderse nada, ver
a los niños crecer, ver a los viejos morir, todas hablan
demasiado alto,
todas son rechonchas, todas
con gafas y este perfume inclasificable, una mezcla
de zotal y sudor bajo las uñas
la muerte y la gloria con zapatillas anatómicas.
Me llamas
no dices nada
estar en contacto es hermoso como tumbarse
al sol, en silencio, con la gravedad de la misma naturaleza
tan liviana y pesada y negra, tan bella y radiante con
siniestros animales y pérfidas hembras
con ramilletes y procesionaria del pino
con hielo en las alturas, con pelos y sangre y
fluidos enfermedades sonidos cardiacos
nada de entonces importa demasiado
sólo tú.
No sé si lo entiendes.
Las mujeres, de todos modos
han ido a la peluquería.
Por safrika señorita a las 6:22 p. m. 6 pulsaciones
Domingo Infierno
Esa gente envilecida en la familia
Van con sus diminutos hijos al parque,
Un cadáver mediático parezco, caigo de la bici los dientes
Se oscurecen con la sangre.
Un señor se acerca y me hace mover
el pie.
Estás existiendo en el préstamo y la invalidez
Una joven mujer que aparenta algunos menos
Sobre la manta en el encuadre de una fotografía
Inmóvil
Qué
digo
Inamovible.
El trasiego es después, parece que comes
En calma, la mesa es de
Tus padres no hay en la calle fumando como siempre
Sosiego
y tropiezas otra vez
Escalar
Y traerle a él una sonrisa es frágil como nacer.
La mujer dice
No llevo reloj aunque es tarde hoy soñaré con
Fiestas tristes y un vestido negro cubriendo toda
La carne
Toda
La carne
La madre lo llevará, y estará cerca de la puerta
Más grande,
abrazaré a la
Hermana lesbiana delante de una pared
Blanca ella con camisa blanca
de caballero
Y a pequeños pasos como se marchan
Siempre los cobardes.
Así
domingo, 6 de enero de 2008 | Por safrika señorita a las 10:36 p. m. 1 pulsaciones
Crónica III
Acaso es Polly la que está muriendo. Intuye cuando la gente va a marearse, se siente tan profundamente triste cuando ha de repetir algo muchas veces, todo hasta la saciedad. Mirar y mirar a esas pequeñas zorras con la que se cruza por la calle, con sus abrigos, cubriéndolas como una aureola, esas imitaciones a pieles de animales alrededor de la capucha, las mira, caminan con sus sonrisas y sus tacones, con la juventud al borde del fracaso pero ahí, resistiendo. Cuánto las odia Polly, ojalá pudiera recogerse en un lugar pequeño, con alguna ventana al mar. No ver a nadie más, rescatarse del propio abismo que tiene dientes y collares de perlas y viajes y hoteles de lujo los veranos y cenas con vistas al mar mirando siempre a los demás, siempre a los otros, sin conversación.
Ahora no anda, se desliza. Y calcula con demasiado detalle, con precisión exhaustiva, lo que hay en cada metro cuadrado que la rodea y la contiene. No quiere francotiradores, no quiere espadas ni estetoscopios, no quiere sorpresas. No le hablen a Polly de renacer y de tai chi. Ella sobrevive, cualquier cosa que se mueva le causa pánico. Los viejos con sus llaves tintineando en los bolsillos, llaves que no abren ya nada pues viven en asilos con derecho a baño en la habitación, pánico de los carricoches y las ensenadas, los hostales y los restaurantes donde el camarero sirve, sonriente, el vino.
Él querrá irse con otra, piensa Polly, eso es seguro. Negarse cosas importantes por amor lleva sin duda al odio más cruento. A la mentira y el abandono. Polly piensa estas cosas, ella siempre piensa mal. Pero hay monedas sueltas y facturas, teléfonos que suenan a media noche, pedazos de papel roto. Mojado. Cabellos, llámalo nada. Tópicos que ahora ella puede tocar.
Están esas jóvenes con sus hijos pequeños sacando adelante familias y están los mensajes al móvil en los que él decía: Déjalo ya, olvídate del tema, esta noche nos vemos. Y debería añadir, piensa Polly, olvídate que ya me acuerdo yo, que con cada roce milimétrico te vas a enterar de lo que es el asco, ya no te quiero porque no puedes darme lo que quiero. Lo que quería eres tú pero ya no hay nada más que rascar en tu risa y en tu carne.
No hay por qué pensar que Polly no quiere tener hijos, pero es estéril como un trozo de cemento, y el corazón se ha ido parando. No sale, Polly, siempre se queda en casa. Sus amigas no telefonean, ella ve a su padre, come con él y le deja, la cena, preparada. Jornada reducida en el trabajo desde que éste enfermó. Y ve a un tipo gordo desde detrás del mostrador, con gorro de lana y siente deseos de insultarle, y no quiere ser grosera, pero hay gente que tiene los ojos pequeños y uno quiere sacárselos y ver esas canicas sobre la mesa y no pensar demasiado en nada.
Extirpar el odio, colocarlo sobre una superficie plana, mirarlo así, hecho carne. Carne que va a morirse.
Sólo quiere, Polly, y después de todo, que el odio desaparezca.
lunes, 10 de diciembre de 2007 | Por safrika señorita a las 11:59 p. m.
Crónica II
Polly es una buena chica. Acaba su plato y siempre lo rebaña con unas migas de pan. Además le gusta tomar postre, y después, dormir unos minutos apoyada en el hombro de papá. Él ronca mucho, y se duerme pronto frente a la televisión. Entonces Polly abre los ojos y se separa, lo mira. También esa forma de sigilo tiene que ver con ella, con su forma de hacer las cosas. Mirar y quedarse con la esencia, con los pelos del bigotillo que se mueven con su respiración, la boca que se entreabre ligeramente. No tarda mucho en encender un cigarrillo en la ventana. El aire es caliente como la boca de un perro, y cuando odiar se convierte en una forma de vida de todos modos nada tiene la temperatura conveniente.
Vuelve a casa y entra en la residencia de ancianos que hay justo antes de girar la esquina, donde siempre se escuchan, desde fuera, portazos y algún grito, y hoy enferma inmediatamente porque el olor es nauseabundo, y no es que huela a viejo, debe tratarse de algún producto de limpieza nuevo y desinfectante, con aroma a flores o pinos, es así como decide no entrar nunca más a por los periódicos gratuitos que dejan en el mostrador. Eso de que los olores evocan recuerdos es tan cierto que siente miedo y aprensión hacia cualquier perfume nuevo que pueda traerla a este presente justo, en el futuro y para siempre.
Él no habrá vuelto aún de trabajar. Se empeña en quedarse hasta tarde, hacer horas. Gana dinero, seguro que se siente, de algún modo, mejor. Lo guarda en cajitas de caudales que puedes encontrar en los lugares más inverosímiles de una casa. No se fía de los bancos. Los bancos para sentarse, suele decir con un tono pagado de si mismo, como si dijera algo inteligente y gracioso.
Los bancos, para sentarse.
Ella no sabe cuándo empezó a odiar a la gente. A odiar los cabellos de esas tías, siempre mal teñidos, sus acentos de pueblo, sus cadáveres velados toda la noche, las zapatillas de ir por casa a cuadros o a perros o a flores o vaya usted a saber qué cosa a cada cual más terrible. Odia a sus hijas, con sus lunares sobre la boca, que las acompañan a las tiendas de todo a cien, a los ambulatorios. Desearía partirles la cara, cataclismo, muerte, ideación de una realidad paralela en la que sumergirse como una gran nazi emocional, devoradora de cabellos y huesos de joyas y dientes y porcelanas. El diamante en bruto perdió el brillo, nada queda de una niña a la que le gustaba cantar para si. Ahora sólo piensa en la agresividad que la pervierte, en las tazas de desayuno que compraron a juego, en el sueño de almorzar junto a él en la cocina, cerca de la ventana, con el sol entrando a duras penas, hacíendole guiñar los ojos, con la felicidad de la delgadez y los pijamas de suaves tejidos.
Se oye la puerta, casi siempre él cierra suave. Ahora no la besa, lo hará tal vez, pero más tarde, dejando caer los labios sobre los de ella como ceniza en un cenicero, con indolencia y ruina, con la inevitable caída al interior de la bolsa de basura o el desagüe en la cocina.
Deja el maletín sobre el sofá y se quita la chaqueta. Ella ha preparado algo de cenar, ha dejado un plato tapado con otro plato sobre la encimera, y al levantarlo, el vapor condensado hace que caigan, sobre la comida, unas gotas de agua. Esto a Polly le da un asco tremendo, pero al fin y al cabo no va a ser ella quien se coma esas salchichas. No tiene hambre, sólo tal vez un poco cuando él hace la digestión y se duerme y ronca o balbucea algunas palabras sueltas e idiotas. Coche camisa nevera. Palabras sueltas e inútiles. Entonces va a la nevera y busca algo que llevarse a la boca.
Él le cuenta qué tal el día, pregunta cordialmente por el padre de ella, ella responde que bien, bien, bien, todo bien. Es lo que responde todos los días. Para qué decir mal mal mal son estas las flores que me regalaste hace un mes, se están muriendo y las he dejado ahí, en la maceta, para que las veas, pero no, no las ves.
Por safrika señorita a las 11:03 p. m.
Crónica
Polly está viendo morir la luz. Cuesta admitirlo, porque suele morirse ahí, en la cabecera de la cama. Uno no suele fijarse mucho en estas cosas, se da cuenta cuando el tema ya no tiene arreglo, pero Polly está viendo morir la luz. La ve morir un poco cada día, hacerse más pequeña e ingrata, saludando ya medianamente entre un abrazo o una tos. No es que Polly sea más lista, ni más observadora, sólo ha dado la casualidad, ésta vez. Polly no quiere que la luz se muera. Haría cualquier cosa por mantenerla a salvo de la combustión lenta y porfiada, del atraco de las tazas del café, la alfombra sucia, los pelos que crecen en las piernas, el mal despertar de la siesta y los kilos de más.
Y es que uno cree que lo atrapa todo por ese sentido, siempre estúpido, de la singularidad del propio amor. Leyes de la telepatía y avances informativos. Planes y estrategias, viviendas compartidas, fundido en negro.
Pero ahí están los pedos y los berridos, lo inclasificable de algunos olores, la sangre siempre seca en la orillita de las bragas después de la menstruación, el aliento por las mañanas podría cortarse con un cuchillo y la violencia de algunas miradas podría ponerse de ejemplo para ilustrar "ataque psicológico" o "velocidad del sonido" o "aire contaminado" o "vacilación con riesgo". Así que la luz se muere, y Polly se sienta al borde de la cama, y la mira fijamente. No quiere perdérselo esta vez, no quiere que la extinción completa la pille por sorpresa.
Él no suele dar portazos así que cuando los da todo en la casa parece temblar. Las estanterías y los cuadros, la gata tuerta se que se esconde, tiende a tropezarse cuando se pone nerviosa.
Ahora Polly parece más vieja y es la encarnación misma de la rutina y el tedio. Ni siquiera es pelirroja de verdad, y aunque eso él ya lo sabía, ahora parece cobrar una importancia sustancial. Lo nimio y escondido está vibrando, detrás de la ropa ahora mismo, no hay más que ver como la ducha no es lo que era en compañía. Ya no tiene ganas de meter la barriga, sólo nota que se acartona y se despelleja viva, con todas esas cremas y unguentos para escapar de la fatalidad.
De todos modos fue magnífico juntar los libros, añadir páginas a la propia vida, páginas importantes, con todas esas letritas que justifican todo el espacio ocupado, todo el polvo que se acumula y esos árboles muertos. Hubo cosas agradables. Poner aquellos discos de vinilo ordenados por año de publicación, regalar los repetidos, escarbar en las fotos del otro hasta encontrar alguna delatora, pellizcarse para no despertar. Y los lunes por la mañana tener un móvil para llegarse hasta el trabajo.
Se ha puesto el pijama. Sigue sentada al borde la cama, y con una mano alisa la colcha. Ahora fuma menos, los estantes estallan en cuerpos de distinta hechura y se tumba despacio, los ve desde ese ángulo. Pone las manos a modo de almohadita, bajo la cara, y encoge las piernas.
El pijama es amarillo pálido.
Mañana tiene que levantarse a las siete.
Por safrika señorita a las 9:50 p. m. 9 pulsaciones
De repente hay un tío con una camiseta roja de Johnnie Walker en el salón, haciendo bricolage. Trata (con éxito y no gracias a mi) de poner unas baldas de madera en la pared, sobre los ángulos de un incierto metal.
Y además taladra. Yo siempre pensé que hacer agujeros en una casa es llenarla de huecos por los que va a morirse el sol. Apoyé siempre los espejos sobre el mismo suelo, y los cuadros están precariamente colgados por todas partes. Poner las cosas sobre los libros siempre fue una buena opción. Todo está ahora lleno de agujeros que esperan su taco, implorando por un tornillo lo bastante ancho, por sujetar, de todos modos, lo que sea.
Y además taladra. Tom Waits canta y bueno, yo mientras tanto voy ovulando, voy desquiciándome. Nunca he sido nerviosa, de verdad nunca lo he sido. Ahora sí y uno nunca sabe por qué se suceden estos cambios. Un día se rompe algo, un grifo gotea, las bombillas se funden, hay, por todas partes, electricidad estática. Quieres beber pero el alcohol te sienta mal, y el hachís te produce un sopor tal que crees que no vas a querer levantarte de la cama nunca más mientras haga frío. Este frío que no entiende de nada más que de helar las plantas de los pies y confinarnos a la ropa.
Y así andamos, ponemos baldas de madera para poner en orden los libros, para hacerlo todo más funcional. Yo ni siquiera soy capaz de sujetar una tabla de madera en alto sin protestar para que el chico de la camiseta roja de Johnnie Walker pueda hacer esos puntitos con el lápiz azul a través del agujero en la cosa de metal. Sufro de los nervios. Debería estar flaca y tener el cuello kilómetro y medio de largo, y también tener ojeras. Y ser aficionada a las infusiones y a las pastillas. Confinarme y toser a escondidas en los portales, llevar siempre pañuelos de papel en los bolsillos. Poco más o menos tener estética de histérica.
Si hasta unos niños que han venido cantando villancicos flamencos me han dado un susto de muerte al abrir la puerta, con sus panderetas y sus mofletes, todo para el caso es lo mismo.
Y él sigue taladrando. Creo que me odia. El bricolage es odio. Y cuídate de alguien que tenga todo un garaje dedicado a hacer marcos para cuadros o estanterías para cds o atriles o pretenda cambiar la tapicería de esas sillas.
Sábado por la tarde.
jueves, 6 de diciembre de 2007 | Por safrika señorita a las 5:11 p. m.
Etiquetas: Cuentos
Poema de amor con trampillas.
El hombre come apresurado
no para de moverse y envidio (con esa envidia
lúcida)
esa ligereza con la que se aproxima a los
centros comerciales
a los establecimientos a punto
de abrir
sus puertas
a la maldición de las fiestas navideñas y el calor
de hogar
como una hoguera de un infierno mediocre
CO2
Luego está el tema de la pareja estable, ese mundo
en el que dejarse
tan despacio
en esa plaga de amor los domingos en la
cuadrícula marcando negativo en las pruebas de sida
en el aliento cara a cara compartiendo el
mismo aire
hoy y mañana
te da por pensar en la apariencia desoladora
de las calles con nuevos edificios
gritando en los portales, esa esperanza
de los ancianos
cogidos
de la
mano.
Fumo cigarrillos en la puerta del ambulatorio, es cosa de mi
trabajo
Los pueblos se mezclan hasta ser uno
las personas solidarias son un gran espectáculo de
colorido
y
permanencia.
El hombre tiene conciencia se fija en el look de
las señoritas
Perdóneme por favor todo sin mala fe sólo es stress ¿puedo
quedarme
en su
regazo
para siempre?
Las gotitas van resbalando por la nariz, la bebida corre y todas las
mujeres hoy
parecen una amenaza en esta guerra de
noviembre.
Lo mejor es lo helado que está por las mañanas cuando
se mete en la cama después de desayunar, vestido y con
zapatos y me dice
- desprendes
tanto
calor
Después vuelvo a dormir, es fácil.
Parece que ha llovido pero sólo son
cristales rotos
en el suelo.
Por safrika señorita a las 3:07 p. m.
Etiquetas: Trampilla
Caída libre
Escribir en medio de la nada, la gente desvaneciéndose casi
entre mis brazos
expiran e inspiran con la suficiencia del vivo
Los bocadillos y la muerte, dar las gracias por todo
esperar una ebullición en la saliva, creer que el peso lo es
todo
querer
arrancar la cara como una máscara
lamentarse
reflejándose
en el retrovisor por la belleza que nunca existió y que se imprime
en carteles
y paneles
publicitarios
o en las universidades
entre todas esas niñas que cavan hondo su propia tumba es así
como empieza
el final de la batalla creyendo
que algo
durará para siempre.
Le das ritmo al poema, es tu propio ritmo, luchas por mantener
la puerta cerrada que no entre ese frío que ya está
dentro
que la acera se retraiga, que el mundo explote
con todos
los viejos
y los jóvenes
los animales domésticos
los oftalmólogos y periodistas.
Dale ese ritmo a tu propia caída.
Olvídate de toda la sangre
y toda la carne
de los zapatos que has de comprarte de la
convivencia y
el chico marica
de la vecina
cotilla
de su bata
negra.
Por safrika señorita a las 2:57 p. m. 8 pulsaciones
Etiquetas: Preparados para la nieve
Palabras que no nos gustan.
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