Había una luz preciosa. Como una luz de esas que
rodean a los santos y las vírgenes en las estampitas.
La cerda me miró fijamente, parecía despertar de un
pasado inepto, blanco, tieso como ropa almidonada.
Tosió, una tos seca. Y alargó hacía mi su pezuña.
- Está bien- me dijo- ya basta. Has hecho todo lo que
estaba en tu mano.
CAZA Y PESCA: Rodolfo Santullo.
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Tres amigos se reúnen cada año a orillas del río Yi, en Uruguay, para
pescar y pasar unos días juntos. Pero cuando llegan en esta ocasión, algo
parece h...
Hace 1 día