En el principio del equilibrio y optima utilización de los
recursos, que comí de tu boca ayer otra vez y derramado aquello
en las ingles, esa sí que es una buena postura para estar bien
adentro, así es fácil creer en la eternidad y las pisadas calientes, echarse
éstas manos a la cabeza, suplicar una vez más
una vez más
mon amour
Es el mantenimiento de lo brillante, de lo que se transforma y
engullido por el lunes derrocha mierda y fantasías bárbaras
inventos para perpetuar la ignorancia.
Y
a veces por la noche (tengo el sueño ligero y cabrón) me
despierto y te miro, miro tu cabello y tus hombros. Casi siempre
me das
la espalda. Es curioso, cuando uno duerme no hay amantes sólo
perfectas ganas de invadir la cama vencer al contrario
monopolizar
las mantas.
SOBRE HOMBRE DE MIMBRE
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*Hombre de mimbre *es un lugar de encuentro entre autor y persona lectora,
es esa esquina del verso donde festejamos y celebramos esa complicidad
enorme ...
Hace 4 días
2 pulsaciones:
Impresionante.
Me recuerda al fitopaez-sabiniano "dormir contigo es estar solo dos veces, es la soledad al cuadrado", por lo de la espalda... y es cierto, nunca está la cara (mejor así).
Hace años leí una publicación tuya en un mini diario de la universidad y recuerdo que me impactó mucho. Aún lo tengo. Casualidades ds los caminos del blog, me alegro haberte encontrado y volver a leerte. Un abrazo, Elena.
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