Él leía cómics en el baño y ella afirmaba ante el espejo
soy buena, me merezco cosas buenas, me amo
y sin titubear se pintó los labios, no dijo adiós
cerró la puerta sin pestillo, se presentó a un concurso
de nucas y cuellos
lo perdió y así entre disputa y disputa
interna
mientras
él seguía leyendo cómics en el baño
ella se sintió alimenticia y en ruinas
no había más ya que rascar si acaso
algo torpe y obstuso en sus propias manos
nada divertido, todo disuelto en
la dispersión
de un amor que antes, tal vez
sabía
distinguirse.
MUERTOS Y ENTERRADOS
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Una de las películas de terror señeras de los años 80, *Muertos y
enterrados* (*Dead & Buried*, 1981), de Gary Sherman, ha superado con
notable la prueba...
Hace 3 días