
Mientras fregaba los platos se hizo verdad
y no sé que sería: un beso, una caricia
la gran follada
pero ahí estaba.
Porque mi cuerpo se abrió y resquebrajó, seco
y cansado
y mis manos quisieron arañar el rostro
de la impaciencia.
Y las lágrimas se ahogaron en mi cara.
Bueno es cierto que
estaba oyendo cierta música
y estaba intentando soltarlo todo
que se hiciera gigante tan grande
para volcarlo derramarlo
terminar con todo.
Por inercia.
Por su propio peso.
SOBRE HOMBRE DE MIMBRE
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*Hombre de mimbre *es un lugar de encuentro entre autor y persona lectora,
es esa esquina del verso donde festejamos y celebramos esa complicidad
enorme ...
Hace 4 días
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