Proporcioname lo necesario para que retire mi túnica
y haga posible lo imposible:
Que embutido tú en tu mentira,
te entregues por fin a mis adivinanzas y altercados
siempre mentales, nunca naturales.
Con la solidez y consistencia de tu pene de acero
y en confianza, sin recelo.
Decirte que asignados quedan los papeles
en la representación-marmota.
Yo de irritante droga
y tú de cuestionable trágico.
DÍAS AUSENTES por IÑAKI HERNÁN
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Hay un vaso en la mesita;
moscas sobre el pan duro,
la luz parpadea hostil
y todo huele a ropa sucia.
El grifo gotea tranquilo
mientras yo,
cuento los in...
Hace 13 horas
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