Noooo, sí tú estate tranquila. Habeis salido a cenar, eso es todo. El chico tiene unos buenos brazos, diríase que obtiene un sobresaliente en conversación y un cero en rutina. Él fue quien propuso ir al Temps y quedaste gratamente sorprendida, porque además conocía al camarero Billy Idol, con el que estuvo hablando unos minutos y a quien yo sonreía todo el rato, porque casi no podía creerme tanta cosa buena. El pelo largo, la sonrisa limpia, aunque sin gafas y con cierto deje en la mirada a ese actor que tanto odio. Pero vaya, el chico me gustaba.
Le dije, mira, esta es la dirección de mi blog que no es blog. Cométela.
Y cogió el papel, lo arrugó y se lo metió en la boca.
DÍAS AUSENTES por IÑAKI HERNÁN
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Hay un vaso en la mesita;
moscas sobre el pan duro,
la luz parpadea hostil
y todo huele a ropa sucia.
El grifo gotea tranquilo
mientras yo,
cuento los in...
Hace 13 horas
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