No siento ni un poco la brisa, si la hay. No entra por la ventana sin cristales (siempre los quito en verano, es como vivir más al aire libre). Una piensa que estaría bien que la naturaleza creciera y creciera. Árboles y lianas, hasta casi enterrarnos.
¿Qué quieres ser de mayor? ¿Un astronauta, un moribundo, un anciano sentado junto al mar, cerca del coche, compartiendo conchas con sus nietos? ¿un forajido? ¿nadador profesional? nadas en nada. No quiero ser la madre de nadie, solo de mi hijos.
Recuerdo cosas, imágenes. Una sonrisa, el pelo en la cara, el tacto en el cine, el silencio leyendo.
Bueno, eso ya pasó.
Un poco de brisa, sí, eso estaría muy bien.
CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID
GONZÁLEZ.
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Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su
lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi
gener...
Hace 1 día
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