Siempre crei que había algo bajo mis pies que estaba el suelo sujeto
con hilos muy fuertes desde el centro de la tierra
y que dentro de la barriga tenia un hombre con cara de garbanzo
que machacaba la comida con una azada
- mastica bien, no le hagas trabajar mucho - me decía mi abuelo
sin saber que estaba creando un monstruo antisocial.
Buscaba las piernas cortadas en una fotografía
me preguntaba dónde iban a parar.
Era muy pequeña, y recuerdo el momento exacto en que lo entendí todo
fue como si algo
pequeño y ya frágil, acabara por romperse
fue el principio de todas estas telas de araña.
Empezó a temblar la tierra.
CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID
GONZÁLEZ.
-
Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su
lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi
gener...
Hace 1 día