Tengo unas cadenas
alrededor
del cuello
y por la cintura.
en las manos
grilletes
y en los pies.
Tarde, llegas tarde. El anillo se escurrió de mi mano
dentro del bolso. El tacón se dobló, siniestro.
Y como nunca me pongo rimel me picaban los ojos
que rojos como cerezas lagrimeaban mientras tú
me mirabas y yo no podía
dejar de temblar.
Porque yo no soy tan complicada
quiero creer.
Que no.
DÍAS AUSENTES por IÑAKI HERNÁN
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Hay un vaso en la mesita;
moscas sobre el pan duro,
la luz parpadea hostil
y todo huele a ropa sucia.
El grifo gotea tranquilo
mientras yo,
cuento los in...
Hace 13 horas