De memoria
No fue adrede, vale, pero
existió en ti una forma perfecta
de permanecer lejos
que supuestamente guardaba
una extraña cercanía con mi boca,
con mi boca o conmigo, no sé,
algo así como un diagnóstico
de odontólogo, un análisis de costes,
un dios mío qué será de mí
si no me vences miedo adentro,
si no eres victoria pura,
si no eres hombre al fin.
No fue adrede, vale, pero
existió en ti un modo de permanecer
lejos. Un modo de permanecer.
No pido memoria, ni es inútil
el consuelo: es idiota. Vano
recuerdo el de la mano fugaz
que dio de comer a las palomas.
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DÍAS AUSENTES por IÑAKI HERNÁN
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Hay un vaso en la mesita;
moscas sobre el pan duro,
la luz parpadea hostil
y todo huele a ropa sucia.
El grifo gotea tranquilo
mientras yo,
cuento los in...
Hace 13 horas