Él leía cómics en el baño y ella afirmaba ante el espejo
soy buena, me merezco cosas buenas, me amo
y sin titubear se pintó los labios, no dijo adiós
cerró la puerta sin pestillo, se presentó a un concurso
de nucas y cuellos
lo perdió y así entre disputa y disputa
interna
mientras
él seguía leyendo cómics en el baño
ella se sintió alimenticia y en ruinas
no había más ya que rascar si acaso
algo torpe y obstuso en sus propias manos
nada divertido, todo disuelto en
la dispersión
de un amor que antes, tal vez
sabía
distinguirse.
CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID
GONZÁLEZ.
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Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su
lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi
gener...
Hace 1 día