Porque tienes temperatura, di las gracias
Porque existes y no eres una cosa muerta
O un hechizo nauseabundo de bruja primeriza
O un temblor fugaz en tienda de campaña
O una sonrisa al otro lado de la roca
Di las gracias, no sé, quise sonreír
Fue precioso el pensar que tenías
Eso
Ya sabes
Temperatura
Que existías
Y que
Estabas
Precisamente
Ahí.
CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID
GONZÁLEZ.
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Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su
lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi
gener...
Hace 1 día