Él no había encontrado todavía la primera duna en el desierto y tampoco
Deslizó las manos sobre las mías o estrujó mis
Glúteos como se estruja
Una esponja.
Él no había encontrado todavía la estación en la que pulular cómodamente
Y tampoco
Atrapó la mosca y me la ofreció
Como un regalo.
No hubo misticismos ni escaleras que llevaran
Arriba
No hubo cáncer ni mediación ni volcanes
Ni heridas
Sencillamente se
Subió
Las
Gafas
Y cruzó las piernas.
No
Me
Miró.
CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID
GONZÁLEZ.
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Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su
lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi
gener...
Hace 1 día
4 pulsaciones:
Me parece una soberana idiotez lo q has colgado.
soy Airy hermana. ;)
un poco de respeto.
Los que no saben mirar, siempre nos confundes con los estúpidos.
Muy cerca y muy lejos de Bowles.
Saludos
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