Haz tu donativo, señorita vulgar.
Avasallas y planeas, tienes
facultades
rezumas expresión e
inteligencia
sabes donde empujar
cuando
a quien.
Sabes rogar y acicalarte
sabes sojuzgar a esos
inoportunos intelectuales
con gafas graduadas.
Por dios eres tan
molesta.
Todos tus defectos no hacen
si no
confirmar
los nuestros.
Hermética, en el fondo
estimulada por un simple dedo
y aguijoneada en la calle por todas
esas mujeres
y esos hombres
que compran
su comida
los productos
de limpieza
y sacan dinero
en el cajero
justo a las once.
CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID
GONZÁLEZ.
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Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su
lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi
gener...
Hace 1 día