Con la egolatría de un sultán esperas y tienes
Las piernas cruzadas de esa forma tan elegante y
Posiblemente subes tus gafas con un dedo, sobre
El tabique nasal y estas resbalan de nuevo.
- Hace tanta calor, dices
Un hombre bajito pasa vendiendo refrescos
No le compramos nada y conversamos a
Orillas del Guadalquivir, a eso de las siete de la tarde.
- mi corazón era para ti y tuve que
Recomponerlo, hay cosas que nunca
Debí prestarte.
Mientras me río y tú vuelves a hablar del
Calor y de una muchacha
Pelirroja natural
Que pasa del brazo de
Un tipo siempre más mayor que tú
Algo encorvado.
MICELIO: Laura Giordani.
-
Para ver las estrellas sepultadas
habrá que hundirse sin reservas
como un muerto abriendo sus ojos
por primera vez bajo la tierra.
Y el corazón deberá inc...
Hace 23 horas