La poesía confesional es vomitiva, hay quien dice
que la poesía confesional no es poesía si no
ego, un ego vacío que no hace más que pervertirse.
El objeto del ego no es otro que la perversión del yo.
La perversión del yo es lo que buscan aquellos que
escriben poesía confesional esperando de algún modo
encontrarse a si mismos o mejor aún que alguien
los encuentre y quiera quedarse con ellos.
¿Dónde queda la estética? ¿Qué valor tiene en realidad la confesión
en un poema si hablamos de poesía y no de diarios o personas concretas?
DETRÁS DE LA PIEL por MARLUS LEON
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Cuando la belleza
nos derrote
detrás de la piel
escondidos
sin hacer ruido
a dos pasos del abismo
con las nubes
enredadas en el pelo
y el corazón
latiendo ...
Hace 1 hora
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