Con el descuido que le es propio a la desesperanza
caminé avasallante por el mes de enero
acosé, no di crédito, he sido inconveniente y poco gradual.
El inomitible se lanzó por el balcón, tuve conjuntivitis
ardió de nuevo mi cabello y no fui en absoluto
astuta o presenté indiferencia.
Sólo quise decir, aquí está el diluvio
y ustedes, tan veraniegos y asombrosos
tan cosmopolitas y frenópatas
van a morir, van a morir, van a morir.
DETRÁS DE LA PIEL por MARLUS LEON
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Cuando la belleza
nos derrote
detrás de la piel
escondidos
sin hacer ruido
a dos pasos del abismo
con las nubes
enredadas en el pelo
y el corazón
latiendo ...
Hace 1 hora