Con el descuido que le es propio a la desesperanza
caminé avasallante por el mes de enero
acosé, no di crédito, he sido inconveniente y poco gradual.
El inomitible se lanzó por el balcón, tuve conjuntivitis
ardió de nuevo mi cabello y no fui en absoluto
astuta o presenté indiferencia.
Sólo quise decir, aquí está el diluvio
y ustedes, tan veraniegos y asombrosos
tan cosmopolitas y frenópatas
van a morir, van a morir, van a morir.
HUELLAS EN EL POLVO en GIJÓN
-
Este jueves en Gijón hemos preparado, junto a la familia y amigos de David
González, una presentación-homenaje del libro que hemos publicado, "Huellas
...
Hace 12 horas