Miro todas mis cosas.
La mochila roja, la ventana entreabierta
las bragas pulcramente ordenadas en
el estante.
Toda mi vida, degradada, adormecida,
el viaje en coche todos los días
el mismo camino que vomitan los ojos.
Me veo rellena de embustes, como si
aquellos saludables momentos felices
no fueran más que puntos negros indefinidos
pequeños y con condiciones.
La ira me dobla en dos, maléfica en su
escalofrío, en su naciente importancia.
Y cuando logro enderezar mi cuerpo
y mirar al frente, con desamparo
como si me hubieran robado la vida, pienso
en ti y en cómo decirte
me abandonaste, me abandonaste
y eres un mierda
un mierda
un mierda
un mierda.
MICELIO: Laura Giordani.
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Para ver las estrellas sepultadas
habrá que hundirse sin reservas
como un muerto abriendo sus ojos
por primera vez bajo la tierra.
Y el corazón deberá inc...
Hace 23 horas