Todas las frases que debí decirte duermen mutiladas
en mi corazón enfermo.
Una manada de lobos me está devorando,
entro en coma hundiéndome, cada vez asentada
más profundamente en la tierra,
yo querría vivir
después de la muerte.
Me conducen estos extraños cables eléctricos
y las baldosas se rompen cuando las piso
y el ascensor se bloquea en el segundo
y todos los demás
parecen brillar lejos en algún punto
geográfico y absurdo.
Estoy muriendo desde que me di cuenta
de que a eso precisamente
he venido.
DÍAS AUSENTES por IÑAKI HERNÁN
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Hay un vaso en la mesita;
moscas sobre el pan duro,
la luz parpadea hostil
y todo huele a ropa sucia.
El grifo gotea tranquilo
mientras yo,
cuento los in...
Hace 13 horas
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