Con la rabia aquella infantil con la que clavaba
chinchetas en tu nombre, y con el corazón
escarchado y vacío como un laboratorio en domingo
sin el exacto ritmo en el vacío del paladar
surcando el vómito, haciéndome frágil
Con la esperanza hecha polvo sobre traje de muerto
e implorando en cierto modo estar en el hueco de tus manos.
Se rompe la moneda que lanzo al aire
se rompe dentro de mi la espada el grito
se rompe todo lo que nunca
quiso
suceder.
CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID
GONZÁLEZ.
-
Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su
lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi
gener...
Hace 1 día
1 pulsaciones:
No son buenos, pero son leibles...
Publicar un comentario