Ahora ya no tengo que trabajar. Ahora las mañanas se hacen cortas porque me despierto tarde. Todos los días te dedico un único minuto. Lo hago nada más poner un pie en el suelo. Lo exprimo y después lo lanzo al cajón de las cosas rotas.
Así desapareces el resto del día. Yo puedo respirar.
Se acabó el minuto.
HUELLAS EN EL POLVO en GIJÓN
-
Este jueves en Gijón hemos preparado, junto a la familia y amigos de David
González, una presentación-homenaje del libro que hemos publicado, "Huellas
...
Hace 12 horas
0 pulsaciones:
Publicar un comentario