Ahora ya no tengo que trabajar. Ahora las mañanas se hacen cortas porque me despierto tarde. Todos los días te dedico un único minuto. Lo hago nada más poner un pie en el suelo. Lo exprimo y después lo lanzo al cajón de las cosas rotas.
Así desapareces el resto del día. Yo puedo respirar.
Se acabó el minuto.
DETRÁS DE LA PIEL por MARLUS LEON
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Cuando la belleza
nos derrote
detrás de la piel
escondidos
sin hacer ruido
a dos pasos del abismo
con las nubes
enredadas en el pelo
y el corazón
latiendo ...
Hace 1 hora
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