Y tiene unos pies enormes. Le he comprado un burro gigantesco de peluche para que cuando pueda se suba encima y no puedo dejar de mirarlo y mirarlo aunque me da un poco de miedo cogerlo porque es tan pequeño y me parece tan frágil y yo con mis manazas! Pero cuando lo tenía en los brazos ya fluía todo y me he sentido tan bien porque la vida es lo mejor del mundo y bueno, hay que vivirla y dejarla crecer.
Me gusta, me gusta.
Es mi nuevo sobrino y me entra un tembleque asi por dentro especial.
HUELLAS EN EL POLVO en GIJÓN
-
Este jueves en Gijón hemos preparado, junto a la familia y amigos de David
González, una presentación-homenaje del libro que hemos publicado, "Huellas
...
Hace 12 horas
0 pulsaciones:
Publicar un comentario