Hay personas que, por alguna extraña razón, me resultan tan entrañables que solo tengo ganas de comerles los labios, abrazarles la cintura, meterme entre sus piernas. No es el caso de la chica esta teleoperadora que repite todo el rato lo mismo al teléfono, tiene una voz tan taladrante. Tan taladrante. Dios me va a estallar la cabeza!! Necesito salir de aquí YA.
HUELLAS EN EL POLVO en GIJÓN
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Este jueves en Gijón hemos preparado, junto a la familia y amigos de David
González, una presentación-homenaje del libro que hemos publicado, "Huellas
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Hace 12 horas
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