Hay personas que, por alguna extraña razón, me resultan tan entrañables que solo tengo ganas de comerles los labios, abrazarles la cintura, meterme entre sus piernas. No es el caso de la chica esta teleoperadora que repite todo el rato lo mismo al teléfono, tiene una voz tan taladrante. Tan taladrante. Dios me va a estallar la cabeza!! Necesito salir de aquí YA.
CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID
GONZÁLEZ.
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Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su
lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi
gener...
Hace 1 día
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