Cuando vengas.
Ni se te ocurra besarme en el andén del autobús.
Ni después ponerme una mano en la pierna en el coche.
Tampoco hagas alusiones a mis torpezas ya míticas
o a que estoy más guapa o menos tonta.
Cuando vengas.
Ni se te ocurra echarte encima de mi nada más entrar en casa
solo por ponerme colorada
he pasado una hora y media cocinando albóndigas
y uno tiene que tener prioridades.
Bueno, de todas maneras
harás lo que te de la gana supongo que
es tontería estar aquí pensando y
llenándome los rizos
de dedos giratorios.
CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID
GONZÁLEZ.
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Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su
lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi
gener...
Hace 1 día