Sí. Dolor. El dolor de muela es salvaje. Un poema mío empezaba así.
Se extiende por mi cara y el cuello, tensando los músculos. Sube por el oído y la cabeza. Supongo que quien lea esto pensará que tengo una infección de caballo y es lo más probable. El dolor dura un minuto y se aplaca solo. Después vuelve. Una nunca sabe cuando, así que voy por ahí con miedo a abrir la boca, casi a respirar, por evitar el aire frío entrando y sensibilizando más y más mi caries o lo que sea que vive dentro de ella.
Trabajar, trabajar, trabajar. Hoy en la facultad de medicina. Gente que viene y que va pero juro que no podía más que morirme de dolor y escuchar a Bowie porque gracias a la divina providencia ayer metí en mi bolso un cd de mp3.
Me salven los cómics de Gaiman que repaso en inglés y la llamada justo ahora de Mx que viene a tomar café y a ver fotos. Una tarde sin duda entrañable.
CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID
GONZÁLEZ.
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Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su
lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi
gener...
Hace 1 día
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