Cuando el silencio me ahoga, enciendo la radio y me llegan de un planeta lejano voces que apenas comprendo: ese mundo tiene su tiempo, sus horas, sus leyes, su lenguaje, preocupaciones, diversiones que me son radicalmente extraños.
Simone de Beauvoir.







Datos

1.
Quiero escribir sobre la mantequilla en la despensa
(no recuerdo haberla puesto ahí, juraría que ha sido
en la nevera)
Quiero escribir sobre el aire que me hiela la espalda
es ese aire que precede a la
tormenta.
Agosto se envuelve como un regalo tonto
hecho con poco afecto.
El póster del busto desnudo hace ruido, cae al
suelo
una chincheta.
La cámara desechable con las fotos de Sevilla
y de Madrid aún por revelar.
Comida china y algo de hachís
las doce y media
mañana madrugar
aprovechar
el ´
día.
Cosas que me acompañan:
En el campo, los grillos por la noche
y llevar chaqueta, y dejar que
el cielo sea un
imperativo.
El hombre griego que me regaló unos pañuelos
de papel, porque según él
- vas a llorar.
Y las cajas llenas de cosas inútiles
y llaves y pulseras rotas, galletas,
un vaso vacío.
Anoche soñé que tenían que operarme
y con embarazadas y soñé con
secretos y cuando abrí los ojos
todo parecía estar preparándose
para el diluvio.
También un video grabado en la playa
en el que sales sacudiéndote la arena
lo miro un par de veces
sales agitando los dedos
zarandeando una toalla.

2.
Después hablo de amor con una amiga,
sentadas alrededor de una mesa redonda
bebiendo cerveza
(ella trina de limón)
fumando
(las dos)
y hablo de sexo y de recónditas partes
reservadas a los amantes que más que follar
se
insertan.
Somos inagotables, nos interrumpimos,
hablamos de pasajeros de aviones
y de entrañas
de cómo sondear una entraña
y hablamos de cáncer y de operaciones
quirúrgicas y nos ponemos
insoportables.
Ella saca algún licor, no sé
de melocotón, con hielo.
(No me gustan mucho las bebidas
dulces)
pero
igualmente
bebo.
El perro está lisiado, uno en la casa
de al lado,
pienso mientras ladra
en vivir en el campo y hablamos de
esto también y seguimos hasta
que ya
se hace tarde.
Y salgo tambaleándome un poco
caminando por el sendero
de piedras rojas hasta la puerta
que ella abre desde el porche
con un mando a distancia.
Tengo el cuello jodido,
no sé qué movimiento he hecho saltando
antes a la goma con un
niño.
(Salto de altura después de
unas
canciones)
Llego a casa, todos duermen y
sin hacer mucho ruido me lavo
la cara, los dientes
me pongo crema hidratante y
me tumbo en el colchón
que mi madre ha puesto
en el suelo
para mi.
Me tumbo boca abajo, oigo
roncar a mi abuela y
sigo escuchando al perro
lisiado
ladrar, ahora más lejos.
Pienso en intermedios
en treguas
y en cosas que se vacían
y se llenan
en fingir un colapso nervioso
justo en la puerta de una
fábrica
en comprar por catálogo
algo cómico, en los labios
de un ex novio
en alguna mirada
perdonavidas.

3.
Mientras hago piruetas y
me baño al día siguiente
con gafas de sol y un
martini preparado por mi
madre
y me hago la escritora
maldita delante de mi
tía y
quiero librarme de
todos ellos,
cariño, cariño
Te amo con tal
desenfreno
me hundo
en el agua
con las gafas
puestas
dejando la mano
con el vaso
ahí fuera

a modo de
periscopio.

Los labios falleciendo, el matadero
llevado al abandono tras años y años
Y la luna cerrada
que eran mis uñas y lo vergonzoso de un
diván japonés, trás los adornos.
Un beso no es más que un ungüento
la piel que toco no huele a carnicería y
sin embargo esto parece
una
matanza y acaso
será
con el perfume de todas las cosas
perdidas.
En el monstruoso devenir,
incompleto en
su transcurso.

Qué el día no olía a césped recién cortado
ni había estado en la cervecería haciendo más sencilla
la vida, mirando por la ventana el cielo
encapotado.
Y nada me parecía más triste que esas personas
amarillas, esperando el autobús
todo tan alimenticio para escribir poesía
tan nutritivo para mi exposición sobre
las cosas.
Yo estaba alterada, tú estabas lejos
yo tenía dudas, y ante la dificultad
ante la decisión
y la competición
perdiendo como siempre la compostura
entre las sábanas
azotada por el antídoto, tan vomitivo
como el propio veneno.
Lloré como sólo yo
puedo hacerlo.
Mientras murmuraba que
Yo sólo,
yo sólo
quería
compensar.

Él no había encontrado todavía la primera duna en el desierto y tampoco
Deslizó las manos sobre las mías o estrujó mis
Glúteos como se estruja
Una esponja.
Él no había encontrado todavía la estación en la que pulular cómodamente
Y tampoco
Atrapó la mosca y me la ofreció
Como un regalo.
No hubo misticismos ni escaleras que llevaran
Arriba
No hubo cáncer ni mediación ni volcanes
Ni heridas
Sencillamente se
Subió
Las
Gafas
Y cruzó las piernas.
No
Me
Miró.

Es necesario que hablemos.
Yo que escribo, que quiero
ser honesta
bajo el pliegue más hermoso de
la piel que te transporta.
Yo que hago esto y aquello
con el lenguaje, tampoco
gran cosa.
Quisiera envejecer contigo
entrar en razón
tener ganas de operar en el verdor

ser valiente, tener por fin una excusa
para ser feliz para dejar
estas cosas por las que
cierta pesadez insoportable
parece suprimir lo
mejor
de mi.

Haz tu donativo, señorita vulgar.
Avasallas y planeas, tienes
facultades
rezumas expresión e
inteligencia
sabes donde empujar
cuando
a quien.
Sabes rogar y acicalarte
sabes sojuzgar a esos
inoportunos intelectuales
con gafas graduadas.
Por dios eres tan
molesta.
Todos tus defectos no hacen
si no
confirmar
los nuestros.
Hermética, en el fondo
estimulada por un simple dedo
y aguijoneada en la calle por todas
esas mujeres
y esos hombres
que compran
su comida
los productos
de limpieza
y sacan dinero
en el cajero
justo a las once.

Vas a aprender acerca del cartílago lunar
de la enfermedad que amenaza
del menosprecio y la inexplorada cáscara
desde la que nunca te atreves.
Vas a aprender a transformarte, serás
para siempre irreconocible y bajo
sospecha
podrás entonces objetar que nunca
hubo mayor placer que nunca hubo
nada
con igual consistencia
que aquella violencia
en forma de trampa
por la que te volvías
dócil.
Y conseguías
moverte
con
soltura.

Esto no es un poema- dijo ella. Y mejor así.

Maremotos de saliva tus ojos a veces tan lejos y esa
sonrisa que pones a medias como despreciando el día
y cada paso con el que te encaminas al supermercado.
Me gustaría explicarte que hay veces que creo que
moriré a dentelladas, que el deseo de que la tierra se abra
y mate a nuestros hijos y destroce nuestra casa
parece instalarse como un agudo vendedor de seguros en
mi puerta, como un presentador de la tele de sonrisa
blanqueada, contratado de por vida y a tiempo completo.
A veces, me pasa eso, me veo de negro caminando por la acera
sin querer mirarte porque mirarte significa hacerme redonda
y girar sobre mi misma y regresar al pudor de la
insignificancia.
Regresar al momento fatal en que vi morir una lagartija
en que vi estallar un caracol enfermo
y vi como un cazador tiroteaba a un perro
y vi morir a mi amigo amarillo como la vainilla de sobre
(esa que se mezclaba con leche para hacer helado)
y vi sangrar a mi padre el dedo gordo colgando de la mano.
Todas esas cosas, ver sangrar ver morir idolatrar a un
muerto, un cantante muerto, y
odiar
la respiración
de alguien más
en la habitación pequeña.

No es abrumador existir.
- pregunto.

Un sombrero pasa girando
por el suelo.
Es el viento.

Arcada y vómito.
Te miras al espejo te preguntas
si estarás embarazada del chico de
la boca grande, del chico
al que amas desde el centro mismo sin
poder articular palabra.
Arcada y vómito, los ojos lloran
en el espejo, piensas en posibles nombres
piensas si él te querrá mañana y
piensas en convertirte en cera en asfalto en
tela en papel en cornisa en
una adecuada señorita que va a dedicarse
a la estúpida afición de coleccionar
cualquier cosa del color de las
manzanas.
El cabello siempre es un poco de muerto
dejas esto sobre la mesa y
vuelves al baño
y vuelves a vomitar y nunca sabes, en
realidad si es
la nausea de la que tanto hemos oído hablar
o sencillamente vas a traer
otro ser a
este mundo y en fin.
A este mundo.
y es
como
para
pensárselo.
Y al pensarlo
vuelves
al baño.
Caes de rodillas.

Para nosotros agosto era
como un trapo mojado- esto lo recuerdo
mientras lloro y conduzco mi vehículo
a motor
ya sabes - por esa
circunvalación nueva y
horrible.
Para nosotros agosto era, en fin
lo que cuenta es que nos
reíamos y nos encantaban las calles
vacías, con un silencio a medias
que
de algún modo siempre
parecía girar
la esquina.
Y el calor sofocante sobre el asfalto y
nosotros amándonos, por entonces sobre
una cama enorme y con un cuadro de
mandos desde el que manejar el mundo
el nuestro
al menos.
(y era suficiente)
Yo le amaba con pesadez y agonía
pero pese a ello me gustaba recostarme
en la cama, mirarle
mientras dormía
hacer cábalas de cómo sería
la vida
sin él.

Las moscas, las moscas, las moscas.
Esta es la única tarde que poseo.
Esta es la única tarde en que el viento parece
Frío, en el mes de agosto.
Tú no vienes: que si la rueda, que si el mp3
Que si el aire que convierte mi cabello en miles de
Látigos, que si un bucle infinito de
Palabras.
Llamadas.
Miedo a la ciudad a esas hojas
Marrones que escupen estos árboles
Que bien podrían ser gaviotas cerca
Del desierto y yo ondeo
Fuera de estación.
Y otra vez
Que si el perro el pan el cubano el horizonte
Tan horizontal como podría serlo
YO
DENTRO DE UNA CAJA.
Esta tristeza de caucho con la que me visto
Esta tristeza de saber que rompo todo aquello
Que toco.
Y que si acaso algo no es susceptible de ser
Destrozado
Yo lo cristalizo y después
Lo
P
A
R
T
O
Está de moda llevar el bolso caído hasta la rodilla
Está de moda ser delgada y estar de vuelta
De todo
Hacerse dos coletas
Los collares de perlas de plástico
La clarividencia televisiva
El arte por dinero
Las camisetas ajustadas los chicos cachas
Que ves pasar, aquí
Sentada en la terraza del bar más cutre del barrio
Implorando un miligramo de milagro.
Que te cure.
Ahora algo que acaricie tu cara
Poder sentir la distancia
Escapar de esta ciudad de furgonetas pequeñas
Ruidosas de chicos de negro barrigudos y aburridos
De esposas desengañadas con rulos y peinados
De marioneta y hombres con palillos en la boca y camisetas
Verdes estridentes como la mierda.
Chicas embarazadas y hombres que pasan arrastrando
Un sofá de tres plazas floreado y horrible.
Yo, no sé, tal vez, sin embargo
No sea más que una chica grande que quiere hacerse
Pequeña no sea más que una chica grande que quiere
Hacerse más jodidamente grande
Que quiere dejar de comportarse, pese a todo
Como dios manda.
Que quiere romper el nudo, quemar el kiosco
Asesinar un pájaro
Desgastar el miedo, morder los sauces
Estrellarse
Contra la roca.
Ahora que estoy viva, aquí
El sol parece que sale, de pronto un trueno
En agosto y en esta calle sucia
Con las yemas de los dedos dormidas
Por apretar las cuerdas de la guitarra
Y este aire irrespirable, azul metálico
Y esos carteles anunciando helados con formas
De extremidades.

Los niños se caen mientras los hombres
Miran hacia otro lado.
Yo pienso en tu sonrisa cerca de la mía
Siempre hay cosas
Alguna
COSA pequeña
Hermosa
Que me salva
De los ladrillos ocre
Que me salva
De esta
Especie de
Sucedáneo de
Angustia, de esta
Especie de
anodina
Sepultura
que toma
formas variadas como
de
tiendas
y
rebajas.

Sentada aquí comprendo el golpe
de un lunes, el lunes viene
un día
Que rezuma carne, que rezuma violencia y bárbaros
Enclaustrados pidiendo socorro dentro de mi
Y hombres con chanclas
Y mujeres menudas con los brazos musculosos como hombres
Mujeres con carritos de nariz chata y ojos separados
Jubilados muriendo a la sombra
Mirando el culo a esas chicas recién estrenadas
Esos hombres
Muriendo
A la sombra.
Y los niños, y los productos de limpieza
Y un subnormal que dice
Deberíamos de ser ecológicos
Mientras sus tatuajes se relajan en los brazos
Mientras la mueca de una cara en su bíceps se
Convierte en algo terrible, que amenaza.
A mi
Que estoy en esta mesa
Y que perdí tantas cosas y que nunca me separo
Del teléfono y que quisiera siempre
Estar en otra parte
Y que no tengo pretensión
Al escribirte estas líneas y que
Sencillamente quería
Desde el principio
Hacer alusión al hecho de que
Tienes temperatura
Cierta temperatura
Por la que yo, te amo.
En la existencia
Que no es más, al final
Que un número de
Grados
Centígrados
Que tienden
Al cero.

A mi
Una vez, el mar
Quiso matarme
Por dios que ayer no fui azul y eso fue lo más
Importante, sobrevivir
Con cierta soltura saltar sobre una roca
Y salir despedida hacia la orilla con pocas ganas
De seguir haciendo lo que hasta ahora siempre
Estuve haciendo.
Por ejemplo escuchar música tirada en el sofá
Cuando hace calor y quiero, como ahora
Bajar con el ordenador a un bar
Pedir una cerveza y escribir mientras espero que
No te marches nunca
Que conviertas esta ceniza
En piedras preciosas en vástagos
Imposibles.
Mientras sucumbo a la tormenta
De verano con toda la placidez posible.
Como un objeto tallado o una
Terminación nerviosa
Muerta
En accidente.

Palabras que no nos gustan.

Dicotomía. Realidad. Arritmia. Procesar. Ajenjo. Raquítica. Enclenque. Bótox. Enjundia. Idiosincrasia. Hiperventilar. Colación. Miedo, ansiedad, lexatín, bajón, sola, gorda, siempre, otra. Madrastra, hijastro, mujerzuela, epíteto, bofe, cachicamo, sarro. Reglosa. Hermenéutica, Diacrónico y sincrónico, epocal, epistémico/ca. Padre, Madre, Pescado. Instruir, pollito, anémona, libertinaje, zozobra. Pretension, desproposito,recelo, celos, posesión, cargo, despedidga, grande, dependencia, soledad, menosprecio, descompás, murmullo, barullo, .....ismo. Referente. Hagiografía. Solidario. Válido. Implementar. Proyecto. Orgánico. Felicidad. Zote. Crematístico. Cuchipanda. desilusion, desamor, rutina, hipocresia, maltrato, ansiedad, depresion, vacio, muchedumbre, hambre,























Dime tus palabras odiadas pinchando aquí, voy añadiendo las que me enviais.































































































































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